El Día del Señor

Para la iglesia comprometida y apática, el desastre está por delante.

Para la iglesia que procura la voluntad de Dios y la misión con pasión, el más grande deleite, y gozo, están por delante.

La Biblia lo denomina: “El día del Señor”.

Entendiendo la Historia

Los fans de “El Señor de los Anillos” saben que el libro termina de modo diferente a la climática película final. En la épica conclusión de “El Regreso del Rey”, el libro dice cómo los hobbits regresan al Shire. Allí encuentran problemas inesperados: a cargo de rufianes, casas destruidas, árboles desgajados. El perverso mago Sarumán ha venido al Shire para controlarlo y destruirlo. Cuando los hobbits encuentran su amada tierra en condición tan terrible, sólo queda una cosa por hacer. ¡La tienen qué reclamar!

En la narrativa a gran escala de la Biblia, Dios es el Creador bueno y amoroso. Él puso el mundo en manos humanas. Adán, luego Abraham y luego Israel van a representar a Dios. Van a vivir por la justicia, la rectitud y el amor. Sin embargo, el pecado, las malas estructuras y fuerzas demoníacas han conspirado para destruir la buena creación una y otra vez. ¿Qué se debe hacer?

La respuesta es que Dios la reclame. Así, en algunos pasos preliminares, y a la llegada de Jesucristo, y luego en la Segunda Venida, Dios reclama el mundo. Las reclamaciones traen consigo convulsiones y trauma a un mundo torcido. Estas reclamaciones en la Biblia son llamadas: “el día del Señor”.

Los Términos

Para ser breves, el Antiguo Testamento utiliza la expresión exacta: “el día del Señor” 19 veces. El Nuevo Testamento utiliza la expresión exacta cuatro veces (Hechos 2:20, 1 Tesalonicenses 5:2, 2 Tesalonicenses 2:2, 2 Pedro 3:10). Sin embargo, los números no nos dicen toda la historia. Hay como dos docenas de variaciones del término. Otras frases incluyen “en aquel día”, “el día de la ira de YHWH”, “YHWH tiene un día”, y más. El uso final en la Biblia se encuentra en Apocalipsis 16:14, donde se le llama: “el gran día de Dios Todopoderoso”, Para entenderlo, hagamos tres contrastes: es tanto cerca como lejos, involucra el juicio y la bendición, y se relaciona con Israel y con las naciones.

Cercano y Lejano

Con la idea en mente de que Dios reclama el mundo en algunas maneras preliminares, podemos notar que en Joel 1:15, Sofonías 1:7, e Isaías 13:6, se dice que el día está cercano. Sin embargo, no está tan cercano, y tiene algunos eventos preliminares en Malaquías 4:5 (Elías debe venir primero). Como montañas que se ven cercanas unas a otras a la distancia, pero pueden estar a 400 millas o 640 km, de separación unas de otras, el día del Señor puede tener una manifestación cercana y lejana dicha como cercana una de la otra. Dicho de otra manera, el día del Señor ya ha venido, y vendrá.

Juicio y Bendición

En ocasiones, el lenguaje del desastre que traerá el día es terrible. En otros momentos, el lenguaje es de gran gozo y consuelo. Algunas veces ambos se pueden encontrar juntos en un solo libro profético. Por ejemplo, Isaías 34:8 habla de un día de venganza y recompensa. En Isaías 13:6, es un día de destrucción. Sin embargo, en Isaías 2:2-4, es un tiempo de gran paz. De igual manera, Sofonías 1:7-8 habla de un día de gran sacrificio y castigo. Sofonías 1:15 habla de un día de acoso y angustia, devastación y ruina, niebla y densos nubarrones. Por otra parte, Sofonías 3:16-20 señala a un día de gran consuelo, alabanza y restauración.

Israel y las Naciones

De modo sorprendente, el día será un tiempo de desastre inesperado para Israel (Amós 5:18-20). Habrá también juicio sobre todas las naciones (Abdías 15). Sin embargo, también será un tiempo de gran gozo y felicidad para algunos en Israel, como los humildes y atentos a Dios (Sofonías 3:9-10). ¿Cómo uniremos estos dos?

El Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento enseña que el día vendrá inesperadamente, como ladrón en la noche (1 Tesalonicenses 5:2). Los cielos y la tierra pasarán, transformados en un nuevo cielo y una nueva tierra, donde habita la justicia (2 Pedro 3:10-13). Un “hombre de maldad” aparecerá primero (2 Tesalonicenses 2:1-3). Apocalipsis nos lleva al gran día del Señor (16:14). Para ayudarnos a entender, regresemos al Shire.

Reclamando el Shire

No es tarea fácil para los hobbits reclamar el Shire. Ellos tienen que pelear una “última” batalla más. J. R. R. Tolkien la llama: “El Shire echado a Perder”. Algunos de los rufianes, los hombres que se han apoderado de las cosas y las han arruinado, han sido muertos, incluso algunos de los hobbits han sido muertos. Para reclamar el Shire se necesita confusión y lucha. Una restauración de la nueva creación nunca es fácil. La clave es estar en el lado correcto, no haber colaborado o haberse comprometido con las fuerzas del mal. Es por eso que la enseñanza de la Biblia acerca del día del Señor, la escatología y especialmente el libro de Apocalipsis tiene que ver con transformación, no con especulación. El libro de Apocalipsis, como el resto de la Biblia, es realmente un libro sobre discipulado. Dios está reclamando el universo, y nosotros queremos alinearnos con el día que viene, no con el que ya pasó.

Apocalipsis: El Día Final

Puede que sea inesperado, pero a cinco de las siete Iglesias de las que se habla en Apocalipsis 2-3 se les dice que se arrepientan. Por ejemplo, Éfeso ha dejado su primer amor, Tiatira tolera a “Jezabel”, y Laodicea es tibia. En Pérgamo, retienen la falsa enseñanza. Algunos en Sardis han manchado su ropa. Sin embargo, cuando recordamos que en el Antiguo Testamento no fue en toda Israel, sino el remanente humilde y reactivo que encontró liberación y escapó al juicio (véase Sofonías 2:1-3) en contraste con los sacerdotes y profetas traicioneros y profanos (Sofonías 3:3), tiene sentido. La prueba es la vida presente de una persona que es parte del pueblo de Dios. Una vez en el altar hace 30 años puede no ser la de alguien que busca el discipulado apasionado, el evangelismo y la justicia el día de hoy. Se dice a los creyentes “que despierten” (Apocalipsis 3:2)

La razón es que la liberación y el juicio son dos lados de la misma moneda. Utilizando la imagen del libro de Éxodo — donde el Señor recalibra las pesas de justicia y rectitud, y castiga a los egipcios por su explotación e idolatría—Apocalipsis describe a Dios recalibrando las pesas para el tiempo final. Hay salvación por medio del juicio.

 

Eso significa tratar con cosas sobre tres niveles. Primero, existe el nivel del pecado personal, aun el pecado se ha introducido en el pueblo de Dios. Luego, está el nivel estructural, llamado Babilonia en el libro de Apocalipsis. Después, está también el nivel espiritual. Apocalipsis 12 señala a la serpiente antigua, el diablo. Él tiene dos minions, una bestia de la tierra y una bestia del mar. Todos los niveles del mal tienen que ver con Dios reclamando el mundo. No servirá de nada que no sean los nuevos cielos y la nueva tierra (Apocalipsis 21:1). La cuestión es: ¿Cómo le hacemos para llegar?

Se vuelve complicado porque el pueblo está atado a sistemas, y el diablo puede tener un rostro atractivo. En la novela de 1991: “La Compañía”, John Grisham creó un personaje llamado Mitch McDeere. Un graduado reciente de la escuela de Leyes, ha bebido y comido en un bufete jurídico en Memfis. La oferta es casi demasiado buena para ser verdad—un gran salario, los mejores beneficios. Sin embargo, la compañía es un frente de la mafia de Chicago. Nadie, actualmente, ha salido con vida de esa compañía. ¿Podrá escapar Mitch? Solo con gran cantidad de decisiones cuidadosas y algo de peligro; él necesita ayuda de algunos amigos especiales. Un nuevo estilo de vida va a hacerse necesario. Después de todo, pueden necesitarse 10 buenas decisiones para revertir el curso de una sola mala decisión

En el libro de Apocalipsis, Dios no hace nada menos que revertir el curso (y la maldición) del universo. Hay sellos, trompetas y vasijas. Hay batallas que realmente no ocurren (leer capítulos 16 y 19 con mucho cuidado). En una serie de visiones designadas para despertar y abrigar discipulado de los creyentes en las siete iglesias, Apocalipsis busca sacar a los creyentes de sus idolatrías, connivencia (con el culto al emperador romano) y compromisos de “andar… en vestiduras blancas” (3:4) y ser “un vencedor” (6:2). Hace la advertencia de no participar con la bestia. Es un llamado al discipulado.

Apocalipsis y el resto de la Biblia no presentan una fecha fatal para el fin de los tiempos. Tampoco es fácil bosquejar los eventos, o jugar un ping pong bíblico y mecerse de versículo en versículo. El lector cuidadoso no puede identificar la falta de algunas de las grapas de las creencias evangélicas de los cristianos occidentales. Por ejemplo, no se menciona un rapto, no se menciona una tribulación de siete años, y el Apocalipsis de hecho nunca dice que Cristo reinará en la tierra por 1,000 años. En nuestros intentos de especular, hemos pasado por alto la transformación que el libro busca desarrollar en nuestras vidas. Está poniendo a Dios en el frente y en el centro. Por eso señala la “batalla del gran día del Dios Todopoderoso” (16:14). Este es el tiempo de Dios, Al fin.

El Día del Señor Vuelto a Visitar

Por ahora, debemos saber qué esperar. Habrá juicio y bendición en Apocalipsis (y lo hay). Las lágrimas son enjugadas, pero está también el lago de fuego. Debe estar tanto cercano como lejano (y lo está). Están las idolatrías de Roma, y la vista más allá de Roma. Debe ser tanto el pueblo de Dios como las naciones. Incluso algunos del pueblo de Dios pueden quedarse cortos, como los sacerdotes y profetas corruptos que se mencionan. Las convulsiones, desastres y terrores son una purga de un mundo en proceso de ser reclamado para Dios, por Dios y por medio de Dios.

¿Cómo vivir en un mundo que Dios reclama?, veamos el capítulo 14. Comienza con una visión del Cordero en pie sobre el Monte Sion, y termina con una cosecha sobre la tierra. Como sucede con frecuencia, hay un paneo hacia atrás y un paneo hacia adelante. A la mitad del capítulo, aprendemos algunas cosas sobre el verdadero discipulado. Hay pureza (v. 4). Hay veracidad, sin mentira alguna (v. 5). Hay Resistencia a los caminos de la bestia (v. 9). Hay perseverancia y obediencia (v. 12), Como los campesinos del este de Tenesí que permanecieron leales a la Unión durante la Guerra Civil, o la Resistencia Francesa que no colaboró con los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, seguidores de sistema a los que habrá que resistir. Hay decisiones difíciles, pero el pueblo del Cordero tiene la esperanza y la visión constante de que el territorio habrá de ser reclamado.

También es un llamado a no ser llevados a sistemas que nos conformen de maneras contrarias a la voluntad de Dios, su plan y misión. Para los primeros lectores del libro de Apocalipsis, era el culto al emperador. ¿Para nosotros? Pensemos en los deportes juveniles y las ligas viajeras. Con un deseo de maximizar los talentos de un adolescente, una familia pronto se ve gastando cientos de miles de dólares, viajando por muchos estados, perdiéndose las reuniones del pueblo de Dios. ¿Han sido empujados a un sistema que finalmente está comprometiendo su discipulado y los deja tibios en su fe? ¿ESPN ha desplazado a la Palabra?

En el día del Señor, Dios reclama el universo. La Biblia nos invita a la transformación, no a la especulación. Nos invita a hacer un fuerte giro en el discipulado con nuevas decisiones de estilo de vida más que comprometiendo la colaboración o apatía con un sistema casi fracasado. Nos liberamos de los sistemas y estructuras que nos han hecho perder de vista el reino de Dios. Caminamos con Dios en ropas blancas. “El que tenga oídos, que oiga” (Mateo 11:15 y 13:9, Apocalipsis 13:9).

Timothy Dwyer, Ph. D., es profesor de Biblia y ministerio en la Universidad Warner, y autor de un libro sobre este tema próximo a ser publicado por LUZ Y VIDA. Dwyer, un egresado de la Universidad de Azusa Pacific, anteriormente sirvió como profesor de Escrituras cristianas en el Colegio Wesleyano Roberts.

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