El Amor es Como la Medicina

Imagínate en una visita al doctor y con múltiples problemas. Sientes el pecho oprimido y la respiración entrecortada; te duele la cabeza, no te puedes concentrar y tus pensamiento son lentos; Tus reflejos están apagados, tienes mala coordinación, tus movimientos son erráticos e inciertos. Después de describir los síntomas, el doctor asiente y rápidamente te entrega una receta de una sola palabra. Como es de esperar, es casi imposible leer lo que el doctor escribió. Lo ves de un lado y luego del otro, y  poco a poco vas entendiendo lo que dice la receta. Si está en lo correcto, está confundido, (incluso te preguntas si la confusión es otro síntoma) porque en la receta aparentemente dice “Amor”.

La historia de Jesús enfatiza que la medicina que necesitamos es amor. Así como una receta de una sola palabra, Jesús nos dice “¡Ama!” Si lo dudas, permite que te recalque que en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas leemos relatos similares del ministerio de Jesús, que plantean y responden a la pregunta: ¿Cuál es el mayor mandamiento en la ley de Israel? Los tres relatos dan la misma respuesta: “El primero es, Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Marcos 12:29-31).

En la version de Mateo aprendemos que tal amor es mas grande que todas las leyes y mandamientos de Dios (ver Mateo 22:38-40). En la versión de Marcos, leemos que ese amor es de mayor urgencia que todos los sacrificios y ofrendas puestas por Dios para su pueblo (ver Marcos 12:32-34) y en el evangelio de Lucas, nos maravillamos de leer que ese amor resulta ser el camino para entrar y experimentar la “Vida Eterna” (ver Lucas 10:25-28). Si consideramos todas estas demandas de amor, el mensaje es que todos nuestros deberes o responsabilidades ante Dios, nuestras transgresiones y pecados que los violan, junto con sus consecuencias mortales, encuentran su remedio o cura en el “amor”.

Probablemente surjan algunas dudas. A continuación aparece una lista de preguntas y respuestas:

Pregunta: ¿Cuál es el mayor mandamiento, palabra o instrucción de Dios?

Respuesta: Amor. Amar a Dios con todo. Tu corazón, tu mente, tus manos, todo.

Pregunta: ¿Puede esto realmente ser cierto, que el amor es la medicina que necesitamos?

Respuesta: Sí, ese amor cura todas las formas en las que podríamos quebrantar la ley, contrarresta todos los pecados por los cuales se ofrecen sacrificios y cultiva la capacidad de vivir como Dios. El amor restaura el diseño humano y el destino que Dios ha tenido en mente desde el principio.

Pregunta: ¿Eso es todo?

Respuesta: Casi, pero aun falta. Hay una segunda dosis de amor que precede a la primera. Y es: amar a otros así como a nosotros mismos, el nuevo yo que está tomando forma desde que comenzó la terapia del amor.

Pregunta: ¿Qué pronóstico podemos esperar?

Respuesta: ¡Excelente pregunta! Amar a Dios con todo nuestro corazón, llenará nuestra vida de luz para ver y entender qué es y dónde está todo lo bueno, verdadero y bello de nosotros, nuestro mundo y de otras personas. Después, surgirá afecto por los demás y luego se convertirá en un deseo intenso de que todos experimenten la bondad de Dios como tú lo has experimentado. Con el tiempo, te darás cuenta de que Dios y tú experimentan un sentido común y un gran anhelo por beneficiar a cada persona.

Amar a Dios con con toda tu mente alimenta tu imaginación para percibir lo que las personas y las circunstancias pueden llegar a ser y no sólo lo que son, e inunda tu pensamiento con ideas y estrategias para contribuir a mejores futuros para ellos.

Amar a Dios con ambas manos te moviliza a hacer cosas que expresen un afecto piadoso por los demás, en su mundo, de tal manera que la imaginación santa y la prosperidad humana se unan.

Amando a Dios de esta manera tan completa, nos lleva a una colaboración Divino-Humana para crear nuevas cosas. A medida que este trabajo avanza, la sanidad de las personas y el mundo entero se acercan.

De vuelta en la oficina del doctor, tú estás escéptico. ¿No será una trampa? ¿No son mas complejos los males y las enfermedades que atacan el mundo? ¿Puede este amor lograr tanto? Bueno, el doctor asegura que ha habido numerosas pruebas documentadas a lo largo de los años que demuestran al amor sanando corazones rotos, superando barreras relacionales, abriendo los ojos de las personas para ver soluciones (y no sólo problemas), creando comprensión, invitando amistades, exponiendo errores, haciendo las cosas de una manera correcta, liberando personas, dando oportunidades a otros y muchos otros signos alentadores.

Admirablemente, continuó, tales cosas a menudo han comenzado en el corazón de una sola persona. ¡Tal vez una persona como tú!

El Obispo David Kendall es un miembro ordenado en la Conferencia Great Plains y fue electo como obispo de la Iglesia Metodista Libre en 2005. Es autor del libro “God´s Call to Be Like Jesus” (El llamado de Dios a ser como Jesús).

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