Educación Enfocada en Cristo: Un Vestido sin Costuras

“Todas las cosas en Él subsisten” (Colosenses 1:17)

Hace cien años, William Butler Yeats estudió el caótico escenario posguerra de la Primera Guerra Mundial y llegó a la siguiente nefasta conclusión: “Todo se desmorona; el centro no lo puede retener”.

Cien años después, su preocupación ha regresado a nuestro medio como la pregunta clave de la gente de hoy. Mientras todo parece desmoronarse y el caos es el que reina, preguntamos: “¿Lo podrá retener el centro?”

Los cristianos responden a la pregunta con fe, no con temor. El Apóstol Pablo no deja lugar para excepciones en su epístola a los Colosenses: “Porque en él fueron hechas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16-17, RVR1060).

Esta verdad tiene especial aplicación en nuestras instituciones educativas cristianas Metodistas Libres, tan profundamente engranadas en nuestra historia, y tan amadas por cada generación. Sin embargo, “educación cristiana” es un término demasiado amplio y demasiado blando para describir lo que pasa en nuestros hogares,  iglesias, escuelas, colegios y universidades. Necesitamos el término, “enfocadas en Cristo” para distinguir el punto focal que reúne todo el aprendizaje, y lo mantiene unido como un vestido sin costuras. Del mismo modo, necesitamos darle un giro a nuestro concepto de la educación enfocada en Cristo de un conjunto de instituciones independientes a un sistema unificado de ministerios independientes, nacional e internacionalmente. Con estos cambios en mente, estamos listos para ver la educación enfocada en Cristo como un vestido sin costuras por el que todas las cosas permanecen unidas en Él.

Sin Costuras en la Verdad

La educación enfocada en Cristo existe para escudriñar y descubrir la verdad. Una afirmación tan terminante sólo se puede hacer cuando vemos la manera en que Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo se relacionan con la enseñanza y el aprendizaje de la verdad.

Para comenzar, Dios el Padre es la fuente de toda la verdad, Arthur Holmes, en su libro “La Idea de un Colegio Cristiano”, declara: “Toda la verdad es la verdad de Dios”. El aprendizaje humano, no importa cuán lejos se extienda o cuánto profundice en la búsqueda de la verdad, nunca se aparta de la esfera de Dios. Isaac Newton, aún después de haber descubierto la ley de la gravedad, estaba en lo correcto cuando dijo que se sentía como un niño jugando con piedrecitas en la orilla del océano de Dios. Ambos hombres se inclinan ante la revelación: “Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre. Amén” (Romanos 11:36).

Luego, Dios el Hijo en Jesucristo es el centro de toda la verdad. Abraham Kuyper, el teólogo holandés, añade drama a la búsqueda de la verdad cuando escribe: “Ni una sola pieza de nuestro mundo mental se va a cerrar herméticamente para el resto, y no hay un solo centímetro cuadrado en todo el dominio de la existencia humana sobre el que Cristo, que es soberano sobre todas las cosas, no exclame: ´¡Mío!”´

Dios el Hijo no está haciendo Su reclamo como un niño petulante. Él puede decir: “Mío”, porque “por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:3).  Con este reclamo, Su autoridad no solo alcanza hasta los últimos reductos de la verdad, sino que también lo convierte en el centro hacia el que toda la verdad se dirige y mantiene unido el vestido sin costuras.

Luego, Dios el Espíritu Santo, asegura la totalidad de toda la verdad en Cristo. Como Jesús prometió, el Espíritu Santo es nuestro Maestro. Su tarea es llevarnos a los límites más lejanos de “el todo” de la verdad en el Padre, y nos trae de regreso al centro de “el Uno” de toda la verdad en el Hijo. Con el Espíritu Santo como nuestro Maestro guiándonos a la “Totalidad” de la verdad, el vestido sin costuras para la educación enfocada en Cristo, queda asegurado.

Sin Costuras en el Texto

Toda la educación enfocada en Cristo funciona en base a un texto común. Pablo identifica ese texto en su mensaje a Timoteo: “Toda escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Una vez más, encontramos la palabra “toda” en referencia al vestido sin costuras de la Escritura. Añádase la frase: “inspirada por Dios”  y nos quedamos boquiabiertos ante la verdad de que el texto de la educación enfocada en Cristo es la Palabra de Dios sin costuras, tanto en la inspiración como en la aspiración, totalmente suficiente para nuestra salvación y nuestra conducta. Es el “Texto de textos” que es el centro de nuestro aprendizaje, guía, y sostén de todo el conocimiento humano junto en Cristo.

Sí, somos uno con Juan Wesley, cuando dijo: “Soy hombre de un libro”. Wesley no estaba diciendo que su aprendizaje estaba limitado a la Escritura como única fuente. Siendo como era, un hombre inquisitivo con una mente investigadora, Wesley cubría gran cantidad de campos del conocimiento humano, pero siempre regresaba a la Escritura como su punto de referencia. Como hombre de un libro, Wesley también quería decir que él siempre buscaba todo el consejo de la Palabra de Dios en la interpretación del texto o en la integración de su verdad con el conocimiento humano.

El Apóstol Pablo se convierte en un filósofo educacional cuando nos explica cómo nuestro Maestro de maestros, el Espíritu Santo, nos guía por todo un proceso de aprendizaje. Con la Escritura inspirada por Dios como Su Texto, Él nos enseña la verdad, nos corrige en donde estamos equivocados y nos muestra cómo hacer lo correcto. Esto es lo mejor del aprendizaje holístico y transformacional. No nos debe sorprender cuando leemos que el proceso produce un hombre y una mujer maduros en Dios “enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17). La verdad completa, el aprendizaje completo, y el hombre y la mujer completos conforman el vestido sin costuras de la educación enfocada en Cristo

Sin Costuras en la Enseñanza

Antes dijimos que la educación enfocada en Jesucristo necesitaba ser repensada como un “sistema” en el que las instituciones primarias del hogar, la iglesia, la escuela, el colegio y la universidad son interrelacionadas e interdependientes. En ese mismo contexto, necesitamos pensar en la educación enfocada en Cristo como un proceso intencional de aprendizaje en el que cada una de estas instituciones juega un papel en el avance del carácter cristiano y la competencia por medio de la enseñanza y el aprendizaje.  A riesgo de simplificar en exceso, pensemos en nuestros hijos e hijas avanzando paso a paso hacia la integridad enfocada en Cristo por medio de estos niveles de aprendizaje:

  • Universidad: Vocación cristiana
  • El Colegio: Una mentalidad cristiana
  • La Escuela: Punto de vista Global
  • La Iglesia: Comunión Cristiana
  • El Hogar: Carácter Cristiano

Visualicemos a un estudiante que sube en estos niveles de aprendizaje. En la base de la escalera se encuentra la institución fundacional del hogar, donde los símbolos e historias se unen con la influencia de los padres y la familia en la conformación del carácter cristiano. Luego, la iglesia se asocia con el hogar en la enseñanza del conocimiento bíblico por medio de su catecismo, confirmando la conversión a Cristo por medio del bautismo, y ofreciendo la Santa Cena como sello de la comunión. La educación enfocada en Cristo continúa por medio de nuestras escuelas en las que el conocimiento se convierte en comprensión mientras el estudiante ve un punto de vista global por medio de la lente de la fe. Con una fuerte base en conocimiento y entendimiento, el estudiante está listo para el colegio y la conformación de la mentalidad cristiana por medio del pensamiento crítico que lleva a la integración de la fe y la razón. Finalmente, en el nivel avanzado del colegio o la universidad, el aprendizaje enfocado en Cristo aplica la fe al mundo del trabajo a través del carácter y de la competencia. Como vimos anteriormente, el graduado de aprendizaje enfocado en Cristo es un hombre o mujer de Dios “enteramente preparado para toda buena obra”.

Sin Costuras en el Propósito

Vienen a la mente cinco principios de trabajo al reflexionar en el papel de nuestras instituciones en la enseñanza y el aprendizaje enfocados en Cristo.

  1. Las instituciones enfocadas en Cristo en cada nivel del desarrollo de la fe, se interrelacionan en el apoyode unas a otras. El hogar y la iglesia, por ejemplo, son socios en el desarrollo del carácter cristiano y el conocimiento en el nivel más fundamental.El despertamiento espiritual comienza en el hogar cuando un niñoaprende a orar, a entonar un cántico, y memoriza un versículo, mientras que al mismo tiempo responde al modelo y disciplina de padres y familia. Cada oración de un padre cristiano es que ese despertamiento desemboque en la conversión a Cristo. Luego, la iglesia refuerza ese conocimiento temprano con el conocimiento bíblico adquirido por medio del catecismo y la comunión cristiana sellados con el bautismo y la Santa Comunión.
  2. Las instituciones de Cristo son interdependientes. Se requiere alguna medida de avance en cada nivel de desarrollo antes de arribar al siguiente. Si los estudiantes llegan al colegio sin un carácter cristiano, sin comunión cristiana y sin un concepto cristiano global, realmente no están listos para el pensamiento crítico que se requiere para la integración de la fe y la razón a través de un currículo de artes liberales enfocado en Cristo. De igual manera, si los estudiantes se gradúan del colegio sin el discernimiento de una mentalidad cristiana en cuestiones espirituales, morales y sociales. La aplicación del aprendizaje al llamado y carrera de vocación cristiana requerirá de alguna forma de aprendizaje correctivo.
  3. Las instituciones enfocadas en Cristo deben ser intencionales sobre su papel designado en el desarrollo de la fe. Ninguna institución puede hacer todas las cosas para todas las personas, aún la iglesia con su gran rango de ministerios y el interés vital en cada etapa del crecimiento espiritual, debe enfocar su atención en la introducción de los niños a la doctrina cristiana, celebrando su conversión y confirmando su compromiso a través de los medios de gracia. Las instituciones de aprendizaje enfocadas en Cristo a menudo son tentadas a opacar su enfoque al tratar de ser culturalmente relevantes, políticamente correctas o financieramente viables. Si su intención es ser enfocadas en Cristo es derrotada al tratar de abarcar todas las cosas para todas las personas, el vestido sin costuras se ha convertido en un harapo hecho jirones.
  4. Todas las instituciones enfocadas en Cristo rinden cuentas para el mismo resultado espiritual. El Apóstol Pablo, escribiendo a los Corintios, nos motiva a esa meta cuando dice: “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y másgloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”  (2 Corintios 3:18).

En los marcos de nuestras casas, a la entrada de nuestros templos y en las arcadas de toda institución de aprendizaje deberíamos fijar este recordatorio permanente de nuestro propósito final que es ver a nuestros estudiantes “ser transformados a su imagen con cada vez más gloria”.

  1. El sistema de la educación enfocada en Cristo requiere comunicación y cooperación. Es triste decirlo, las instituciones educativas, sean seculares o religiosas, muy raras veces se comunican unas con otras. Cuando la comunicaciónen los niveles de aprendizaje se limita o se pierde, los estudiantes sufren. Las instituciones enfocadas en Cristo, dedicadas al desarrollo de la persona integral, no pueden darse el lujo del silencio. Es necesario abrir avenidas de comunicación y cooperación entre todos los niveles de aprendizaje y todas las instituciones de educación enfocada en Cristo, domésticas e internacionales. A fin de asegurar un vestido sin costuras para el futuro, todas las instituciones enfocadas en Cristo deben unirse sobre la verdad que proclamamos, el texto que adoptamos y las enseñanzas que empleamos.

Sin Costuras en el Examen

El vestido sin costuras de la educación enfocada en Cristo consiste en ser examinados por influencias tanto internas como externas. En el plano externo conflictos legales y  políticos están acechando si las instituciones enfocadas en Cristo saben quiénes son y para qué existen. Exenciones de impuestos, subvenciones federales y acreditación académica. Todo está en juego.

Sin embargo, la más grande amenaza es interna. Como el tsunami del relativismo moral, los intereses personales, el furibundo divisionismo, alcanzan su cúspide gracias al complejo de los medios sociales del entretenimiento, la fuerza de las fibras en el vestido sin costuras está siendo forzada hasta el punto de la rotura. El hogar es lo más vulnerable. Como educador que fui de colegios y universidades, aprendí cuán dependientes del hogar somos para la calidad de nuestro cuerpo estudiantil y la vitalidad de nuestro testimonio spiritual. En un estudio se reporta que el ingreso familiar promedio de los padres de nuestros estudiantes era algunos miles de dólares menos que el ingreso promedio familiar de los padres de nuestros estudiantes en la universidad pública de menor costo sólo al otro lado del pueblo. En una palabra, nuestros padres hicieron sacrificios significativos para que sus hijos e hijas pudieran recibir una educación enfocada en Cristo. Me incliné ante este hecho y prometí que honraríamos ese sacrificio de claridad enfocada en Cristo en beneficio de nuestra misión, nuestro currículo y la vida de nuestro campus. Es tiempo de repensar nuestra misión educacional como un vestido sin costuras  abriendo las puertas de la comunicación y buscando nuevas avenidas de cooperación entre nuestras instituciones.                                                                                                                  Sin Costuras en la Esperanza

“¿Se mantendrá el centro?” Yeats el poeta, responde: “no”. Al final de su poema titulado: “La Segunda Venida”, él pronostica el tiempo cuando el “Espíritu del Mundo” volverá a nacer en Belén como el gobernador del caos y consumará la destrucción.

Nosotros que creemos en Cristo como el Único “en quien todas las cosas subsisten” categórica e inequívocamente rechazamos  tal afirmación. Somos personas de esperanza en Cristo que pueden exclamar: “Sí, el centro se mantendrá”. Como las fibras entrelazadas en un vestido sin costuras, las instituciones enfocadas en Cristo deben ser como una sola en la verdad que afirmamos, el texto que adoptamos, y la enseñanza que empleamos. Todo esto, a fin de que nuestros  hijos e hijas puedan llegar a ser epístolas de Cristo, escritas “no  con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo…” (2 Corintios 3:3, RVR1960). Nuestro mandato de la educación enfocada en Cristo en la Iglesia Metodista Libre sigue siendo el mismo para hoy y para mañana. Somos llamados a mostrar cómo, en Cristo “todas las cosas permanecen”— como un vestido sin costuras.

David L. McKenna es el presidente emérito de la Universidad de Spring Arbor, Universidad Seattle Pacific, y el Seminario Teológico de Asbury; presidente emérito de la Junta de Administradores de la Universidad de Spring Arbor; es presbítero ordenado de la Iglesia Metodista Libre; autor de 43 libros, incluyendo “The Posterity Gospel” (El Evangelio de la Posteridad). Él y su esposa Janet residen en Kirkland, Washington.

More from David L. McKenna

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *