Discipulando a la Manera de Jesús

Una de nuestras prioridades estratégicas nos compromete a redescubrir lo que Jesús hizo cuando invitaba a otros a seguirlo. Tomamos Su ejemplo para moldear nuestras vidas individual y congregacionalmente en torno a esta conocida práctica de Jesús. ¡Jesús discipuló profundamente a la gente! ¿Pero cómo? ¿Qué hizo Jesús exactamente?

Primero, Jesús llamó a la gente a caminar con Él, literalmente para irse de donde estaban (al menos temporalmente) y convertirse en Sus compañeros mientras Él vivía Su vida en movimiento, de un lugar a otro, haciendo lo que Dios Padre le había llamado a hacer. Esto es importante, incluso si es obvio. Jesús tuvo una vida en relación con Su Padre e invitó a las personas a esa – Su – vida. Curiosamente, su llamado se dirigió a un número de personas con diferentes antecedentes: pescadores, pequeños comerciantes, empleados del gobierno, y tal vez algún activista político. Hoy diríamos que Jesús invitó a un grupo muy diverso de personas a Su vida. Los invitó a seguirlo, sí, pero “seguir” significaba algo más profundo de lo que normalmente imaginamos.

De hecho, aquellos que se hicieron compañeros de Jesús, de esta manera, entraron en una especie de inmersión total, en una forma de vida diferente, centrada en Jesús. Jesús vivió en compañía de estos amigos y ellos vivieron en compañía de Jesús. Los evangelios nos dicen, que Jesús podría estar solo, únicamente retirándose a otro lugar, a menudo en medio de la noche. Normalmente, entonces, comían, viajaban, descansaban, enseñaban, oraban, servían, sanaban y todo lo demás juntos: inmersión total.

Debemos recordar que la vida de Jesús, en la que sus seguidores se sumergieron, fue en sí misma una vida compartida consciente e interactivamente con el Padre; tanto que, algunas veces, Jesús conversó con el Padre en voz alta. Los primeros seguidores de Jesús se sumergieron en la vida de Jesús, que experimentaron como una vida compartida con el Padre.

Jesús les enseñó, dentro de este contexto de inmersión en la vida compartida. Él les enseñó con lo que dijo y con lo que hizo, aunque no directamente. Jesús tenía un mensaje sobre la llegada y la cercanía del reino de Dios, que luego demostró con actos de sanidad, liberación y perdón. Según el registro, solo después de que el ministerio de Jesús estaba encaminado y, después de que hubo un considerable número de seguidores juntos, Jesús se tomó el tiempo para enseñarles directamente. De lo contrario, Jesús enseñó a quien quisiera escuchar, sanó a los que venían buscando sanidad y lo hizo en el contexto de la predicación e ilustrando lo que significa vivir en el reino de Dios. Sus discípulos estuvieron con Él en todo lo que hizo, pero, al principio, sólo lo vieron y escucharon. A veces tenían preguntas y Jesús les respondía, a menudo pidiéndoles que pensaran en otras preguntas. Sin embargo, la mayor parte del tiempo la pasaron simplemente estando con Jesús y observando qué (y cómo) Jesús decía y hacía.

Entonces, se llegó el día en el que Jesús les dijo que quería que fueran ellos solos (no solos sino en grupos más pequeños) a otros lugares y que hicieran lo que habían estado haciendo juntos. Así que, predicaron lo que Jesús predicó, recibieron a los enfermos, oraron por ellos y sanaban. Sacaron a los demonios de aquellos que los poseían, y luego llamaron a las personas a vivir de acuerdo con el modo de vida de Jesús. Jesús les dijo que podían hacer esto y luego los envió a hacerlo. Y, sorprendentemente, lo hicieron. No era lo mismo que Jesús, pero era como Jesús, tanto que llamó la atención de los poderosos entre las autoridades políticas y religiosas de la época. No era lo mismo que Jesús, pero de alguna manera era el mismo Jesús ahora trabajando a través de sus esfuerzos. Con el tiempo, fue el mismo Jesús cuyo nombre y ministerio se dieron a conocer a través de sus esfuerzos en todo el mundo.

Al considerar este panorama general de la actividad de discipulado de Jesús, varias cosas me impresionan como puntos de partida. Muchas de las cosas que el discipulado trae a la mente están casi ausentes, tales como el contenido doctrinal o bíblico, las prácticas y habilidades devocionales, y un proceso ordenado para cada individuo. En cambio, el centro de todo esto, está íntimamente relacionado con Dios, (cómo Dios se revela en Jesús), conocer a Jesús, amarlo y seguirlo en la vida diaria con la vista puesta en los que quieran probarlo por sí mismos. Mi formación de discípulos, por lo tanto, debería ser mucho más acerca de invitar a unos pocos a mi relación interactiva con Abba-Padre, y todo lo que fluye de ella. Mi forma de hacer discípulos debe conectar los puntos entre las respuestas amorosas a Dios y en quién me estoy convirtiendo, y cómo estoy viviendo mí día a día. Algunas de mis mejores contribuciones para hacer discípulos de Jesús se remontarán a mi propia formación permanente como discípulo de Jesús.

El Obispo David Kendall es un presbítero ordenado en la Conferencia Great Plains, electo en 2005 como obispo. Es el autor del libro “God’s Call to Be Like Jesus” (El llamado de Dios a ser como Jesús) (fmchr.ch/godscalldk) y coautor de “The Female Pastor: Is There Room for She in Shepherd?” (Pastorado Femenino: Hay lugar para ellas en el Pastorado?, fmchr.ch/fpsisdk).

 

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