Discipulado Semana 3: Pasando a través

En una publicación reciente en el blog de la Revista de Negocios de Harvard titulada “Cómo y Por Qué Ser un Líder (No un aspirante),” Umair Haque hace esta afirmación asombrosa: “Necesitamos una nueva generación de líderes. Y la necesitamos hoy.”

En la primera línea de este artículo secular, detecté hambre por sabiduría auténtica, dirección moral y significado espiritual. Mi corazonada es confirmada cuando Haque agrega:

“Liderazgo — verdadero liderazgo — es un arte perdido. Los líderes nos guían no a un lugar — sino a un tipo diferente de destino: a nuestro mejor, y auténtico ser. Es un acto de amor frente a un mundo incierto.”

Cuando pensamos en lo que significa ser la iglesia de Dios, vivir nuestro llamado a dar a conocer “la sabiduría de Dios, en toda su diversidad” (Efesios 3:10), debemos considerar cómo hablar a nuestra cultura en este 2013 y más allá, así como Pablo lo hizo cuando encontró los ídolos paganos y a los filósofos en el areópago en Atenas. (Hechos 17).

Nadie está mejor equipado que la iglesia para proveer el “verdadero liderazgo” como es llamado en este artículo de la Revista de Negocios de Harvard. Incluso, como señalan las investigaciones de estudiosos cristianos (por ejemplo, el Estudio Nacional de Juventud y Religión de Christian Smith o el trabajo de David Kinnaman con el Grupo Barna) y de instituciones seculares (tales como el Centro de Investigación Pew) que describen un creciente éxodo de americanos desde la iglesia, tenemos que reconocer que este liderazgo no opera simplemente desde el púlpito. Nuestra “actitud… debe ser como la de Cristo Jesús” (Filipenses 2:5) y salir delconfort de nuestros entornos familiares. Debemos salir en nuestros vecindarios, presentar a otros el “diferente tipo de destino.” Lo cual anhela Haque a la vez de ofrecer una invitación irresistible al amor con carácter, profundo y transformador sólo disponible en el evangelio.

¿Dónde iniciaremos? Como lo he sugerido en mis artículos previos sobre desarrollo de liderazgo, debemos ser sabios para estudiar las aproximaciones tomadas por Jesús y la iglesia primitiva. Haciéndolo así, una palabra del Nuevo Testamento se destaca para mi de los evangelios, Hechos y las cartas de Pablo. En el original griego, es dierchomai, la cual significa “ir a través.” Aquí están unos pocos ejemplos, traducidos en una variedad de formas:

“Así que partieron y fueron por todas partes de pueblo en pueblo, predicando el evangelio y sanando a la gente.” (Lucas 9:6)

“Escuchen, yo sé que ninguno de ustedes, entre quienes he andado predicando el reino de Dios, volverá a verme.” (Hechos 20:25)

“Después de pasar por Macedonia, pues tengo que atravesar esa región, iré a verlos.” (1 Corintios 16:5)

El evangelio en la iglesia primitiva— similar a los notables viajes ministeriales de –

Juan Wesley muchos siglos después— estuvo constantemente en movimiento. Siguiendo el ejemplo de Jesús, los líderes de la iglesia primitiva nunca demandaron que la gente viniera a ellos; en cambio, se humillaron a sí mismos y se reunieron con la gente donde la gente vivía en las condiciones de la gente.”

Para desarrollar nuestro propio liderazgo, los más destacados ejemplos de “pasar a través” se encuentran en dos incidentes frecuentemente repetidos de los evangelios: El encuentro de Jesús con la mujer samaritana como es descrito en Juan 4 y con Zaqueo en Lucas 19:

“Por eso se fue de Judea y volvió otra vez a Galilea. Como tenía que pasar por Samaria” (Juan 4:3-4).

“Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los *recaudadores de impuestos, que era muy rico” (Lucas 19:1-2).

No podemos ignorar el profundo realismo en ambas historias, Jesús inicia la conversación con personas que están en los márgenes de sus comunidades “pasando a través” y reuniéndose con ellas en lugares vulnerables. Él inicia cada conversación, pero luego permite a ellos contestar en su propia forma. En el caso de la mujer samaritana dice, “Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:—¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?” (Juan 4:9). Su respuesta pone en claro que la aproximación de Jesús fue muy inesperada, y que atrapa su atención.

Después Jesús se invita a sí mismo a cenar en la casa de Zaqueo, el juicio murmurado por la multitud nos dice que una vez más Jesús “pasó a través”, Jesús es el persistente y transformacional líder que somos desafiados a emular. Incluso mejor, el fruto de las audaces acciones de Jesús es evidente por como Zaqueo responde: “Pero Zaqueo dijo resueltamente:—Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea” (Lucas 19:8),

La iniciativa desinteresada de Jesús en ambos encuentros, la cual ignoró el cacareo desaprobatorio de los que le rodeaban, trajo luz y vida a esas comunidades. Cerca de 2,000 años después, mi oración es que podamos hacer lo mismo y proveer de liderazgo verdadero para los muchos que lo anhelan.

Kelly Soifer es directora de reclutamiento y desarrollo de liderazgo de la Iglesia Metodista Libre en el Sur de California.

DISCUSION EN GRUPO:

[1] ¿Cómo podemos “tener la misma actitud de Cristo Jesús” en un mundo lleno de actitudes contradictorias?

[2] ¿Cómo podemos convertirnos en líderes que “pasan a través” de fronteras y se encuentran con personas donde ellas están?

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