Discipulado Semana 2: Cuatro Frases Simples

Mi artículo en la edición de Agosto de la Revista Luz y Vida [RLV] establece, “El ministerio de Jesús es distintivo en la efectividad del desarrollo de liderazgo”.

Sin embargo, en términos humanos, podría ser difícil distinguirlo en principio. No olvides que estamos hablando de Hechos 1 que Jesús, después de tres años de predicación y ministerio itinerante, dejó tras sí sólo 120 creyentes. Después de la Resurrección y la Ascensión, ellos estaban reunidos en el Aposento Alto, la mayoría parecía estar orando con temor y temblor después de haber visto lo que le sucedió a su amado maestro y líder. ¿Podrían ellos tener el mismo destino que Jesús?

Incluso, en días, sucedió el poderoso milagro del Pentecostés, y 3,000 personas fueron añadidas (Hechos 2).  Más importante, este siempre creciente número de creyentes fueron dirigidos por aquellos a quienes Jesús había investido durante a los tres años de su ministerio inicial. ¿Cómo los preparó Él para esa sobrecogedora tarea?

Regresemos a su llamado en Marcos 3:13-15 (NVI):

“Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él. Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios.

Considerando lo que significa seguir a Jesús, es fácil observar cuatro frases simples en esta sección. Cuando Él designó a los 12 apóstoles, la primera cosa que Él pidió a ellos fue “que lo acompañaran”. Lo que encontramos asombroso es que Jesús los llamó a compartir la vida con Él como Sus compañeros; el énfasis no recae en sus logros o importancia, sino en su relación con Él.

En segundo lugar, veo que las otras cosas que les pidió hacer podrían ser un poco intimidantes (predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios), pero aún  Él no les pide sus currículum o antecedentes educativos, lo que debe significar que Él los equiparía para hacer tales cosas. Por supuesto, fue exactamente lo que sucedió. Los evangelios están llenos con reportes de cómo Jesús ministró con los discípulos en muchas situaciones extremas, luego se apartó lejos a solas con ellos para deliberar e instruirlos. ¿Puedes imaginar que tan increíbles debe haber sido?

“Que lo acompañaran.”  En lugar de envidiar el acceso privilegiado de los discípulos, tenemos que reconocer que tenemos la misma oportunidad que ellos. Si regresamos rápido al inició de Sus últimos días con los Doce, descubrimos que desde el principio hasta el final, Jesús quiso co-laborar con los discípulos, dirigirlos y servirlos más allá de amistad y compromiso unos con otros. Él no fue un maestro distante que dirigía por medio del ego y la intimidación.   Como lo dijo en el discurso del Aposento Alto en Juan 15:9-17.

“Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.”

Si el llamado primero a los discípulos fue “que lo acompañaran”, ¿cómo podemos hacer eso también?

  • “Permanezcan en mi amor”. Sólo podemos ser los líderes a que Jesús nos llamó ser estando en diaria comunión con Él. Jesús usa la palabra “permanezcan” 11 ocasiones en el capítulo 15 de Juan.
  • “Que se amen los unos a los otros, como yo los he amado”. Formo parte de un equipo lanzado por nuestra Iglesia Metodista Libre local como una iniciativa misionera a un vecindario cercano que está mayoritariamente habitado por nuevos inmigrantes. Yo tengo más de 30 años de experiencia, pero en ningún momento se me ocurriría hacer esto solo. Yo estoy agradecido por los otros 12 con los que estoy trabajando, estoy confiado quie como nos amemos unos a otros, el ministerio fluirá con ese amor. Como dijo Juan Wesley, “Recuerda no puedes servirlo solo; debes encontrar compañeros o hacerlos; la Biblia no sabe nada de una religión solitaria.”
  •  “Los he llamado amigos.” Es verdad como con ninguna otra persona en nuestra vida, podemos verdaderamente llamar a Dios nuestro “amigo” sólo por pasar tiempo consistente y significativo con Él. Trayendo variedad y creatividad a nuestra relación. Con demasiada frecuencia desarrollamos hábitos devocionales predecibles y poco inspiradores.  Aun cuando he sucumbido a esto en el pasado, ahora leo con Dios, escucho música con Dios, tomo paseos en bicicleta con Dios, y lloro con Dios por dolor o frustración.

Como ninguna deidad de otra religión mayor, nuestro Dios se ha revelado a nosotros y nos ha invitado a tener una relación íntima con Él y con su pueblo. Que nuestro liderazgo sea meramente una expresión externa de nuestra permanente relación con Él.

Kelly Soifer es directora de reclutamiento y desarrollo de liderazgo de la Iglesia Metodista Libre en el Sur de California.

PARA DISCUSIÓN EN GRUPO:

[1] ¿Cómo podemos permanecer más en la presencia de Jesús?

[2] ¿Estás aliado con verdaderos compañeros por causa del evangelio? Si no, ¿cómo puedes hacer de esto una prioridad? Si los tienes, ¿cómo puedes hacer crecer estas relaciones?

[3] ¿Cómo puedes profundizar tu relación con Cristo?

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