Desarrollo de Liderazgo que Transforma con Amor

En Juan 15, Jesús nos presenta Su visión para la cultura del movimiento que nosotros llamamos “Cristia-nismo”. Con un estudio cuidadoso y con oración, de sus palabras, y corazones con el deseo genuino de vivir de acuerdo a Su diseño, podemos desarrollar una cultura que desate el poder inhe-rente en nuestra iglesia por una bendición significativa en nuestra nación y en el mundo.

Jesús enseñó que los propósitos de Dios se cumplen vía transformación de quienes somos. Mientras estamos conectados con Cristo, seremos transformados “a la gloria del Padre”, y podremos “llevar mucho fruto”(v. 8) “y así su alegría sea completa” (v. 11). En otras palabras, cuando vivimos en misión en Cristo, experimentaremos efectividad (fruto) y plenitud (alegría). Jesús modeló una cultura en la que la transformación nos empodera para terminar la mi-sión que Él nos ha confiado. En Cristo, vemos un poderoso logro misional arraigado en una vida transformacional.

Un sistema eclesiástico no arrai-gado en la transformación está condenado al fracaso. Para ser auténticamente espirituales, es preciso andar en el Espíritu. Para ser genui-namente relacionales, tenemos que estar llenos de amor. Para ejecutar el desarrollo de un liderazgo efectivo necesitamos la energía y sabiduría que vienen solo del Señor viviendo legítimamente en nuestros corazones. Cualquier sistema humano, por definición, está agrietado.

El Amor Une

Permanecer en Cristo es permanecer en Su amor (v. 10). Por amor, Jesús vino a la tierra, por Su compasión, impartió sanidad
(Mateo 20:34). Lavó los pies de los discípulos para mostrar “todo el alcance de Su amor” (Juan 13:1, traducción libre). Fue a la cruz y llevó la afrenta, por su amor inquebrantable hacia el Padre y hacia nosotros.

El amor es la esencia del evangelio de Jesucristo, como bien lo expresa el teólogo brasileño Leonardo Boff, el amor es el ADN de la Trinidad ( : )

“La visión Trinitaria produce una visión de la iglesia que es más comunión que jerarquía, más servicio que poder. … cada persona vive para los demás, con los demás, y en los demás. El amor eterno que las permea, las forma y las une en una co-rriente de vida tan infinita y compleja hasta construir la unidad entre ellas”.

Jesús visualizó la cultura Trinitaria para Su iglesia. Esta cultura “de ser uno” bendecirá al mundo de una manera abundante por medio de la Iglesia Metodista Libre. El estilo del desarrollo del liderazgo de Jesús es el activo de amar a los hijos e hijas en comunidad, no el del manejo de un orfanato o una corporación religiosa. Si del mismo modo que Jesús, amamos profundamente a los que tratamos de desarrollar, ellos pueden llegar a ser líderes sanos para la gloria de Dios. Así abrazamos una cultura de comunidad, de amoroso sacrificio y trabajo de equipo en lugar del individualismo y la competencia.

Involucrando a los Creyentes

Bajo el liderazgo de la Junta de Obispos, el Equipo Global de Supervisores (integrado por los superintendentes estadounidenses, los directores de Área, de Misiones Mundiales, y la fuerza de tarea de los Servicios Ministeriales de Credencialización) ha pasado los últimos dos años en la re visualización del proceso de ordenación y el plan de desarrollo de lide-razgo para la Iglesia Metodista Libre. La meta es construir una estructura que involucre intencionalmente a miles de creyentes en una comunidad de desarrollo transformador que dé como resultado un impacto global a medida que los equipos emergentes de desarrollo invierten sus dones viviendo en misión en el nombre de Jesús. Los resultados esperados incluyen almas salvadas; discípulos desarrollados; iglesias plantadas; nuevos ministerios iniciados; misioneros enviados; los pobres, los desvalidos y los oprimidos atendidos; y el nombre de Jesús, glorificado.

Con este propósito estamos desarrollando nuevos procesos de ordenación y consagración basados en resultados, enfocados en la transformación de la cabeza, corazón y manos. Esto incluye entrenar una mente para ser como la de Cristo, con una comprensión cuidadosa de un concepto global de Santidad-Wesleyano: el carácter, valores y una congruencia interior con la vida de Cristo demostrada en una vida íntegra; y el desarrollo de habilidades para demostrar eficazmente en la manera de vivir el llamado recibido de Dios a través de una vida en misión. Este proceso desarrollará líderes, tanto ministros como laicos para cumplir con su llamado a vivir en misión congruente con sus valores y llamado particulares. Este nuevo li-neamiento se denomina Red Nacional de Preparación y Consejo Ministerial (MEG, por sus siglas en inglés).

Este nuevo plan de desarrollo de liderazgo incluirá redes de grupos pequeños de compañerismo, mode-rados por un mentor especializado en un entorno rico relacionalmente. El proceso de equipamiento incluirá cursos de “Teopraxis Wesleyana”, e “Introducción a la Experiencia Metodista Libre. Las juntas conferenciales de Preparación y Consejo Ministerial y los mentores de las redes de compañerismo recibirán entrenamiento para asegurar las normas de calidad a través de la nación.

Los líderes Metodistas Libres se sienten emocionados por las innovaciones, principios y potencial de este nuevo plan de desarrollo de liderazgo. Esperamos que este nuevo proceso esté operando en su totalidad por todos los Estados Unidos en el año 2015. Por la gracia de Dios, visualizamos un movimiento a través de la Iglesia Metodista Libre

Pero tenemos que estar conscientes de un peligro potencial con cualquier sistema nuevo. En las palabras de Peter Drucker: “Para la hora del desayuno, la cultura ya se comió a la estrategia”. Jesús dijo lo mismo de otra manera: “Hay que echar vino nuevo en recipientes nuevos (Marcos 2:22, Traducción en Lenguaje Actual). Si alguna organización trata de implementar un sistema nuevo sin una mentalidad fresca y mesurada, valores, hábitos y prácticas sociales, el sistema — no importa lo bien diseñado que sea — fracasará.

Misión Meditada

El propósito final de Jesús era “glorificar al Padre” (Juan 15:8). Cuando Cristo dijo en la cruz: “Consumado es” (Juan 19:30), Él estaba declarando que el telos (propósito, objetivo, meta, fin) para el que el Padre lo envió a este planeta había sido alcanzado. Su objetivo de largo alcance era que el evangelio fuera predicado alrededor del mundo para que se desarrollara una iglesia “de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:9). Por lo tanto, deseamos desarrollar líderes que alcancen la misión de Dios.

A la vez que reconocemos que nuestro nuevo proceso de desarrollo de líderes sea continuamente refinado con cambios de retroalimentación intencionales, reconocemos que el Señor puede hacer uso de sistemas imperfectos si permanecemos en Él. Su gracia es mayor que nuestras imperfecciones. Para que este nuevo plan sea efectivo es preciso que seamos continuamente renovados, hechos a la imagen de Cristo Jesús, no a un sistema, es nuestra vida y esperanza.

Cada uno de nosotros puede dar pasos tangibles para ser parte integrante de este movimiento. Permanece en Cristo, forma redes de compañerismo con mentores y aprendices. Apoya a tu iglesia para que sea totalmente interactiva y comprometida con nuestro plan de desarrollo de líderes y con el objetivo de tener líderes de 10, 100 o 1000 reproduciéndose intencionalmente a sí mismos. Para los cristianos, el desarrollo de líderes es un subconjunto, y un multiplicador de la misión. Jesús nos encargó “ir y hacer discípulos” (Mateo 28:19).

 

 

 

 

 

 

 

 

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