Desarrollando la Mentalidad de la Multiplicación

Conté 39 espacios y los volví a contar — seguían siendo 39 espacios de aparcamiento. Nuestra pequeña iglesia urbana ha alcanzado una asistencia de 700 los domingos, lo cual constituye un maravilloso problema. ¿Ahora qué vamos a hacer?

Mientras nuestros lideres ayunaban y oraban, sentíamos que el Señor nos estaba sacando de la adición hacia la multiplicación.

Hasta entonces, nuestro enfoque había sido el de atraer a todos los que pudiéramos para la iglesia, ¿pero qué si nuestra prioridad fuera enviar a todos los que pudiéramos hacia afuera de la iglesia?

En aquel momento, nació nuestra “iglesia río”. La mayoría de las iglesias son “iglesias lago” que reúnen gente tanto como sea posible en torno a una persona y a un lugar. Queríamos cambiar para que la gente fluyera de nuestra iglesia a fin de iniciar sus propios ministerios e iglesias. Nuestra misión se podía resumir en cuatro palabras: alcanzar, enseñar, enmendar y enviar.

La multiplicación es el ADN del Reino de Dios. La primera comunicación de la que se tiene registro, de Dios para nosotros dice: “Sean fructíferos y multiplíquense”(Génesis 1:28). El pueblo de Dios fue diseñado, y llamado para la misión de la multiplicación.

El Libro de Los Hechos es el manual de multiplicación de Dios. Cuando estudiamos las verdades y ejemplos que dieron como resultado la explosión de la iglesia primitiva, encontramos claves del movimiento de la adición a la multiplicación. Sea que hablemos de discípulos, líderes, ministerios o iglesias, tenemos cuatro principios vitales para desarrollar una mentalidad de multiplicación.

1. Priorizar el xADN

El ADN es el código genético que determina cómo va a ser el cuerpo de una persona. Todo líder e iglesia tiene un “ADN” que es aprendido y replicado. El xADN representa el ADN aumentado.

Las iglesias en Los Hechos fueron iniciadas con un xADN. Cuando Pablo fundaba una iglesia, el veía una orquídea, no simplemente un árbol.

Los ministerios y las iglesias usualmente tienen como blanco un crecimiento grande, no una multiplicación amplia. Con la primera generación en mente, desean enseñar a más y más personas, en lugar de enseñar personas para que enseñen a más personas.

Pablo tenía un enfoque de cuarta generación. En 2 Timoteo 2:2, Pablo (primera generación) enseñó a Timoteo (segunda generación) a enseñar a hombres fieles (tercera generación) que a su vez enseñaran a otros (cuarta generación).

Es muy bueno hacer discípulos, pero es mucho mejor equipar a hacedores de discípulos. Una de mis grandes alegrías en este momento es observar nuestra plantación de iglesia de 10 meses de edad. Capilla de Cambio, planeando activamente cómo plantar su primera iglesia.

Si partimos una estrella de mar en 20 piezas y la lanzamos al mar, con el paso del tiempo habrá 20 estrellas de mar. Necesitamos iglesias estrella de mar en estos tiempos.

2. Enfatizar el Sacerdocio de cada Creyente

Una de las verdades vitales de la Reforma es que los cristianos no necesitan un sacerdote humano, más bien, cada creyente es un sacerdote (1 Pedro 2:9). Los creyentes comunes son ungidos y designados para ayudar a llevar a cabo la misión divina.

Los Hechos nos revelan que Dios ama a los que son menospreciados por la sociedad. Dios se deleita en tomar lo improbable y llevar a cabo lo excepcional. En Hechos 4:13, los líderes religiosos quedan “maravillados” de que los poderosos ministerios sean conducidos por personas “sin letras y del vulgo”.

La multiplicación se realiza cuando la gente ordinaria verdaderamente cree que Dios la puede usar para llevar a cabo la obra del reino. Una de las citas que definen a la iglesia viene de Guillermo Carey: “Cree grandes cosas acerca de Dios, emprende grandes cosas para Dios”.

Frecuentemente los pastores quieren ser los “sacerdotes” de la iglesia, quieren que los miembros sirvan sólo para su propia visión en lugar de empoderarlos para que adquieran su propia visión. Esto crea una atmósfera de adición, pero no de multiplicación.

Una iglesia con xADN llama en forma consistente a los creyentes a atender su llamado y enfatiza el potencial de cada discípulo en lo individual por el Espíritu que mora en ellos. La multiplicación requiere que nos equipemos y liberemos esa gente “sin letras y del vulgo”.

Nuestra iglesia tiene un repartidor de leche, varios choferes de camión, ex presidiarios, pintores de edificios, hombres de negocios, ex miembro de pandillas y músicos de bandas de rock que han sido llamados a ser pastores o a iniciar su propia iglesia. Nosotros les decimos a las personas: “No son tus experiencias pasadas sino tu actual dependencia en el Espíritu Santo lo que le permite a Dios usarte”.

3. Practica la Generosidad Radical

Pablo practicó un principio que Jesús enseñó: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). Los ancianos de Éfeso lloraron cuando Pablo fue enviado a la siguiente etapa de su misión (Hechos 20:37-38).

La multiplicación del ministerio usualmente demanda un elemento de dar hasta el sacrificio. Ya sea gra-duando un discípulo, encargándose de un ministerio o enviando a un grupo para plantar una iglesia nueva, la generosidad que se requiere puede ser muy dolorosa.

En nuestra iglesia, nosotros públicamente lavamos los pies de cada pastor que enviamos a iniciar o dirigir una iglesia. Muchas veces mis lágrimas caen en la palangana cuando tenemos que despedirnos de un amigo. Yo descri-bo estas ocasiones como “lágrimas y alegrías”. A menos que tengamos el deseo de dar hasta que duela, muy probablemente no veremos un movimiento de multiplicación.

Esta generosidad radical a menudo es muy atemorizante. Frecuen-temente nosotros enviamos un buen número de diezmadores a nuestras plantaciones de nuevas iglesias, y las finanzas nos asustan. Los líderes de nuestra iglesia, sin embargo, han decidido creer que nunca podremos darle a Dios demasiado. El temor es una barrera a la multiplicación que solo puede ser vencido por medio de la fe y la obediencia.

4. Priorizar la Respuesta al Espíritu

Cuando ministro en otras naciones, me he dado cuenta que los cristianos de los Estados Unidos están infatuados con programas y planes. Muchos de estos métodos tienen un valor significativo y son empleados correctamente. El peligro viene cuando estos programas se convierten en señores de la iglesia, o que dependemos más de los programas que en el Espíritu.

En todo El Libro de Los Hechos, vemos a los apóstoles cambiar sus planes porque el Espíritu les abría una puerta diferente. Tenían una mente de multiplicación, saturaban sus pasos subsiguientes con oración y luego seguían con pasión la dirección del Espíritu Santo. Esta actitud de respuesta hizo que la iglesia se multiplicara.

La multiplicación no es un programa o plan estratégico. Es un ADN que se predica, se ora, se presupuesta y se celebra. El viento del Espíritu sopla de donde quiere, y si estamos demasiado comprometidos con nuestros planes, nos perderemos las puertas que están abiertas.

Cuando nosotros nos convertimos en una “iglesia rio”, teníamos un gran plan para establecer una iglesia en cada distrito de la ciudad de Long Beach, era una buena visión, pero casi nos olvidamos de lo mejor de la obra de Dios por no ser receptivos a las puertas que Dios abría frente a nosotros. Nosotros no cumplimos con nuestro plan, pero Dios nos llevó mucho más adelante del mismo.

Las matemáticas del cielo es la multiplicación, nuestra iglesia sigue aprendiendo. Pero desde entonces hemos buscamos intencionalmente la multiplicación, como una “iglesia río”, hemos sido bendecidos fundando nuevas iglesias, aquí e internacionalmente.

Nuestros 39 lugares de aparcamiento ya no son considerados como un problema. Ahora son sencillamente un recordatorio de que debemos seguir aprendiendo a multiplicarnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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