¿Deben las Mujeres Gobernar en la Iglesia?

Un artículo escrito por el hermano W. Gould tiene un subtítulo “Las Mujeres Nunca Fueron Escogidas por Dios como Gobernantes”. Él dice, “No hay una sola instancia irrebatible de que una mujer haya sido llamada por el Señor para el trabajo de gobernar”

Esta es una afirmación fuerte. Pero tal vez el escape se encuentre en la palabra “irrebatible”. Algunos hombres pueden rebatir cualquier cosa. La existencia de Cristo ha sido rebatida. Un gran estudioso inglés escribió un tratado para probar que Napoleón Bonaparte nunca existió. Con una buena base, Gould rebate que Débora fue una juez designada por Dios. Su argumento es: “Cualquier autoridad que Débora ejerció, no se puede alegar que fue derivada de Dios”.

No hay necesidad de alegarlo. La Biblia llanamente lo declara. A los israelitas se les dejó caer en la esclavitud cuando olvidaron a Dios. “Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez” (Jueces 2:18).

Cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez y les daba victoria sobre sus enemigos. ¿Estaba el Señor con Débora? ¿Daba el Señor, a través de ella, libertad a su Pueblo? Entonces el Señor la había levantado como juez. Este es el registro divino (Jueces 4:1-4): “Después de la muerte de Aod, los israelitas volvieron a hacer lo que ofende al Señor. Así que el Señor los vendió a Jabín, un rey cananeo que reinaba en Jazor. El jefe de su ejército era Sísara, que vivía en Jaroset Goyim. Los israelitas clamaron al Señor porque Jabín tenía novecientos carros de hierro y, durante veinte años, había oprimido cruelmente a los israelitas. En aquel tiempo gobernaba a Israel una profetisa llamada Débora, que era esposa de Lapidot.”

Cuando ella surgió, hubo un cambio decisivo. El primer acto registrado del ejercicio de su autoridad fue enviar a Barak, y ordenarle por mandato de Dios, ir y levantar un ejército y enfrentar al ejército de Jabin. Barak fue un hombre valiente, pero era tan fuerte su confianza en la autoridad divina de Débora, como juez a quien Dios había levantado para liberar a Israel en ese tiempo, que se rehusó entrar en campaña a menos que Débora fuese con él. Fueron juntos a la batalla, y Dios les dio una clara victoria. Por 40 años, Débora juzgó a Israel, y Barak comandó sus ejércitos. (Jueces 5:31).

Gould se esfuerza por demostrar que ella no poseía autoridad pero “fue juez primero como buena madre dentro de una familia con sus hijos”. Esto dice basado en lo dicho sobre ella, “Levantaré una madre en Israel.” Pero como la nación le debía a ella, bajo Dios, su libertad, ¿no es más razonable concluir que ella era “madre de Israel” en el mismo sentido que “Washington fue el padre de su nación”? Gould dice, “El pueblo vino a ella por consejo, anuncio, y conocimiento de la voluntad divina la cual fue revelada a ella,” pero la Biblia dice, “los hijos de Israel subían a ella a juicio” (Jueces 4:5). Pronunciar juicio era gobernar. Los jueces fueron sus gobernantes. “Gobernaban los jueces” (Rut 1:1).

Viniendo a los tiempos del Nuevo Testamento, Gould dice, “No hay ninguna mención en las Escrituras de ninguna mujer teniendo nunca participación en las deliberaciones de algún concilio o asamblea gobernante en la iglesia apostólica… La palabra dada “discípulos” literalmente significa hermanos.”

Yo niego más enfáticamente esta afirmación. Las palabras “hermanos” y “discípulos” son usadas en el Nuevo Testamento en su sentido genérico, como incluyendo a las mujeres que creían así como a los hombres (Mateo 10:24, 42; Juan 8:31, 20:19; Hechos 9:1–2, 11:29, Romanos 7:1, 8:12; 1 Juan 3:14).

¿Cómo hace Gould tal afirmación de frente a las siguientes Escrituras? “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número)” (Hechos 1:14─15). Marca el número de los reunidos, no de los hombres solamente. Esta palabra “reunidos” asienta que las “mujeres” mencionadas en el versículo 14 están incluidas.

Hechos 2:1 dice, “Estaban todos unánimes juntos”. Puede de primera parecer como si no hubiera mujeres, porque el observador dice, “Están todos llenos de mosto” (Hechos 2:13). No hay mención aquí de mujeres, sólo se incluyen los términos genéricos “todos llenos”. Pero que las mujeres estaban incluidas es claro de las palabras de Pedro: “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” (Hechos 2:16-17). Esta profecía pudo no haberse cumplido, como Pedro dice lo fue, si el Espíritu no hubiera sido esparcido entre las hijas así como en los hijos; entre las siervas y los siervos.

Gould habla acerca de que una mujer no está “diseñada por Dios para compartir con el hombre en autoridad gubernamental en igualdad”. Si él dice con esto que no es el diseño de Dios que los oficiales civiles y eclesiásticos deben ser igualmente divididos entre hombres y mujeres, estoy de acuerdo con él. Nunca he contendido por nada del tema. Yo sostengo que en el gobierno local de la iglesia, las mujeres se les debe permitir el mismo voto que al hombre en la admisión de miembros, y en la elección de oficiales, generalmente así se acostumbra en las iglesias Protestantes: que si Dios ha dado a algunas mujeres tales dones y gracia, y las ha colocado providencialmente en tales circunstancias que los miembros general y espontáneamente sienten que ella es la persona más adecuada para llenar algún oficio en la iglesia, entonces no debe haber reglas o blindajes que podrían excluirlas a causa de su sexo.

B.T.Roberts fue el principal fundador de la Iglesia Metodista Libre y editor de esta publicación de 1886 a 1890. Este artículo de la edición de septiembre 1 de 1886, es la réplica de Roberts al séptimo artículo de W. Gould en una serie en la cual Roberts y Gould debaten el rol apropiado de las mujeres en la iglesia. Todas las citas de la Biblia son de la versión Reina Valera Revisada 1960.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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