De Época en Época

La brecha generacional no es cosa nueva. El activista Jack Weinberg, dijo en una entrevista muy difundida, con el períodico San Francisco Chronicle, en 1964: “No confíes en alguien mayor de 30 años”. Sus palabras se volvieron tendencia para una generación de jóvenes, pero aquellos jóvenes pronto se convirtieron en viejos, el mismo Weinberg ahora tiene 80 años.

No es un secreto que muchos de nosotros podríamos decir: “siempre jóvenes” (una frase que genera 27.2 millones de resultados en Google), pero sencillamente eso no es posible. A menudo pienso que yo soy joven. Después de todo, soy tres décadas más joven que los candidatos presidenciales de los principales partidos). Luego, una amiga de mi misma edad (o más joven) publica en Facebook una fotografía de su nieto, y recuerdo que puede que yo sea más viejo de lo que me veo.

Nací en la década de los ’70, lo que me convierte en miembro de la Generación X, a la que podemos llamar a fin de cuentas, “La Generación Invisible”.Un reporte noticioso deCBS el año pasado pasó por alto en una gráfica en pantalla de las “Directivas de las Generaciones” con información sobre la Generación Sienciosa, los Baby Boomers, Mileinals y Post Milenials. La revista Forbes reportó que mi generación “en esencia ha desaparecido del radar de los mercados”. Ignorarla posiblemente desembocará en que la Generación X caiga en una crisis de la edad madura, pero, ¿habrá alguien que lo note?

A principios de este año, una pequeña iglesia en otra denominación Metodista fue noticia nacional por supuestamente pedir a “miembros mayores de edad que se fueran en un esfuerzo por atraer a familias más jóvenes”, de acuerdo a CNN, quien aclaró que el Pastor de la congregación desmintió los reportes. En las semanas que desembocaron en la pandemia de COVID-19, la historia se esparció probablemente porque usó como caja de resonancia la experiencia de algunos cristianos.

Como las instituciones políticas de nuestro país, muchas congregaciones tienen una mayoría de líderes y/o de miembros que tienen 50 años o más. Los jóvenes pueden sentir como que estas iglesias no quieren escuchar sus conceptos o aceptarlos a ellos en el liderazgo, y el estilo de adoración o la decoración de su santuario pueden parecer pasados de moda.

En el esfuerzo de cambiar la democracia y atraer a personas más jóvenes, sin embargo, las palabras y acciones de los líderes de la iglesia pueden comunicar la idea de que los miembros antiguos (o personas mayores de edad que viven cerca y no han sido alcanzados) no son tan importantes.

¿Debemos enfocar nuestros ministerios en personas más jóvenes o en las mayores? Según lo revela en esta edición Larry Petry, un presbítero Metodista Libre en la Conferencia Génesis, y la colega de Ministerios Heritage, Melissa Anderson, podemos ver en el pasado los esfuerzos del Obispo Walter Sellew y otros líderes Metodistas Libres que entendieron que “atender las necesidades físicas y espirituales de los demás no requiere un límite de edad en ninguno de los dos extremos del espectro”.

La edición de este mes nos ofrece las perspectivas de personas de diferentes grupos de edad – incluyendo a las jóvenes Metodistas Libres Natalie Forney y Chris Kaufman, quienes entendieron la importancia de la conexión intergeneracional. El Obispo Matt Whitehead nos dice que debemos “pasar el batón generacional de la fe”. También leeremos sobre Donna Saylor, cuyas décadas de ministerio urbano han beneficiado a innumerables personas de diferentes edades y trasfondos.

La pandemia de COVID-19 puede ensanchar la barrera generacional mientras la preocupación por la salud nos impide ocupar la misma habitación que personas de otras generaciones. La tecnología puede ayudar, pero algunas personas no tienen acceso a la internet. A Dios gracias, muchas personas pueden ser alcanzadas con una llamada telefónica o por medio de una carta.

Nosotros servimos a la Roca de la Eternidad, “el que es y el que era, y que ha de venir” (Apocalipsis 1:8). Él ha estado entre nosotros mucho más tiempo que las personas de mayor edad que lean estas líneas, y Él es más innovador que un joven emprendedor de tecnologías. Él es El que nos dice: “Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los cuidaré” (Isaías 46:4).

Jeff Finley es el editor ejecutivo de esta publicación. Se unió a LUZ Y VIDA en 2011 después de una docena de años de ser reportero y editor en Sun-Times Media. Él es miembro de la Iglesia Metodista Libre John Wesley en Indianápolis, donde su esposa, Jen, es la pastora principal.

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