Dando, Confiando y Bendiciendo

Norman y Arlene Leenhouts tienen 61 años de casados. A los cuatro años de matrimonio comenzaron a diezmar — dando al menos 10 por ciento de sus ingresos, sus finanzas no sufrieron mella alguna.

“Cincuenta y siete años—estábamos recordando mi esposa y yo lo generoso que ha sido el Señor”, dijo Norman Leenhouts al contestar el teléfono en su casa cerca de Rochester, Nueva York. “Realmente no creo que nadie pueda darle al Señor en exceso”.

La pareja aprendió que Dios bendice y dirige a aquellos que dan generosamente y confían en Él. Aunque ellos son humildes pues no les gusta hablar acerca de sus muchas contribuciones caritativas. Los Leenghouts apoyan una variedad de organizaciones e instituciones educativas.

“Norm y Arlene creen firmemente lo que Jesús dice en Mateo 6—no dejar que tu mano derecha sepa lo que da tu mano izquierda. Cuando ellos dan, lo dan de manera anónima”, dice Doug Langford, pastor principal de la Iglesia Metodista Libre Edgewirth, de Rochester: “A ellos no les gusta que nadie sepa lo que ellos dan, excepto el Señor. Esto ha sido en gran contraste a lo mucho que se da por parte de la sociedad en general. … Norman y Arlene trabajan en equipo en su generosidad por la obra del Señor”.

En el inicio de su matrimonio los Leenhouts aprendieron a dar generosamente, a la vez que confiaban en Dios: “Nuestros textos favoritos de la Escritura son los de Proverbios 3:5-6”, dice Norman.

Los versículos dicen: “Confía en el Señor con todo tu corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas”.

Parte de ese reconocimiento (sumisión) incluye dar de nuestro tiempo. Norman, que es contador público titulado y agente de Bienes Raíces, fundador de Broadstone Real Estate LLC—ha sido miembro de las juntas de la Iglesia Metodista Libre—USA, Colegio Roberts Wesleyan, Seminario Northeastern, Iglesia Metodista Libre Edgewood, Universidad de Rochester, y Fundación de Escuela Charles Finney y de Servicios de Legados Cristianos.

Él dice que no planeaba asistir a las reuniones de la Junta Administrativa de la IMLUSA “porque tenía que tomar dos vuelos o pasar demasiado tiempo manejando” para llegar a Indianápolis, “pero cuando llegué ahí me sentí tan inspirado que no me arrepentí de haber ido. Siento que lo que la Iglesia Metodista Libre está haciendo es algo maravilloso”.

Norman y Arlene han disfrutado la oportunidad de participar en numerosos viajes misiioneros—principalmente a países asiáticos—que les han permitido ver lo que Dios está haciendo en todo el mundo a través de la Iglesia Metodista Libre.

“Disfrutamos más ir a un viaje misionero que ir de vacaciones”, dice Norman: “Nos hemos sentido tan inspirados con los viajes y con los misioneros.

Ha llegado a conocer bien el trabajo de las instituciones educativas de la Iglesia Metodista Libre por su participación por más de 20 años en la Junta de Administradores del Colegio Roberts Wesleyan.

“He visto los resultados”, dice: “Nuestra sociedad necesita educación en el ámbito espiritual para que así las personas puedan vivir vidas plenas”.

Aunque a los Leenhouts les gusta ayudar calladamente, su generosidad no ha pasado desapercibida, Norman ha recibido un Premio del Rotario Rochester por ser un “miembro de la comunidad que es ejemplo del lema del Club Rotario Internacional: ´Se beneficia más quien mejor sirve´”. El Capítulo del Valle de Genesí de ´La Asociación Internacional de recolectores de Fondos´ hizo un reconocimiento a Norman y Arlene con su Premio al Filántropo Distinguido “otorgado a la persona o familia con un registro comprobado de generosidad excepcional, quien, por medio de apoyos financieros haya demostrado una responsabilidad cívica sobresaliente y caritativa, y cuya generosidad anima a otros a tomar roles filantrópicos de liderazgo”, de acuerdo con el periódico The Rochester Business (fmchr.ch/leenhouts).

Es más difícil mantener las donaciones en secreto en esta era cibernética. Un estudio en Internet revela una variedad de causas a las que los Leenhout han contribuido, desde investigaciones médicas hasta United Way, pero ellas están dedicadas especialmente a la Iglesia Metodista Libre.

Langford, el pastor de los Leenhout, dice que una vez Norman hizo el siguiente comentario: “La motivación para dar no debe ser el presupuesto de la iglesia, eso casi ni es relevante. El motivo debe ser el de devolver al Señor lo que es Suyo. Si tu deseo es apoyar al presupuesto debido a las necesidades que no han sido satisfechas, o por tu amor a la iglesia, debes dar aparte del diezmo por lo que fuiste bendecido”. Langford repitió ese comentario en un sermón sobre los diezmos.

El pastor añadió que Norman ha animado a los donadores vacilantes diciéndoles que pueden comenzar con un diezmo gradual—o sea, dando un porcentaje menor y luego incrementándolo a medida que crece el amor por el dar.

Los Leenhouts continúan inspirando a otros a dar más y confiar en el Señor. Sus esfuerzos fueron reconocidos hace dos años cuando los miembros del coro de las escuelas, intermedia y preparatoria de la Escuela Charles Finney cantaron una canción escrita en honor de Norman y Arlene. De acuerdo a la página de Facebook de la escuela, la canción “Confía en el Señor para Siempre” fue inspirada por Proverbios 3:5-6.

La Revista Father Life (Vida Paternal) publicó una entrevista con Norman en 2007. Mientras trataba temas sobre cómo equilibrar la carrera, el matrimonio y la crianza de los hijos, dijo: “Creo que ustedes deben añadir también servicios a la comunidad que es hacer por otros en donde tenemos una obligación también. Comencé pasando muy poco tiempo en esta área al principio de mi carrera, de modo que he tratado de dedicar el tiempo por tercios desde entonces. … He tratado de dividir el tiempo por tercios entre la familia (matrimonio y paternidad), servicio comunitario y el empleo (fmchr.ch/tflnl).

Cuando la Revista Roberts Today (Roberts Ahora) del Colegio Roberts Wesleyan publicó el perfil de Norman en 2012, la publicación describió su filosofía del dar como comparable a 2 Corintios 9:7: “Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría”.

Para los Leenhouts no es difícil mostrarse alegres cuando dan.

“No hay gozo más grande que el de ayudar a otros”, dice Norman: “Es divertido, y es una gran bendición poder hacerlo”.

 

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