Cuando lo Pequeño se Vuelve Grande

Cuando estudiaba el quinto grado, mi maestra de Escuela Dominical me pidió dar la clase a nuestros alumnos de 3er. al 5º. Grados. Acepté pero de muy mala gana.

Di la clase la semana siguiente y me preparé como sólo lo puede hacer un alumno de 10 años de edad. Oré para que de alguna manera Dios me diera lo que yo necesitaba para realizar aquella tarea tan abrumadora. Aunque para mis compañeros puede no haber significado gran cosa, para mí sí.

Cuando cumplí los 18 años, sentí que el Señor me estaba llamando al ministerio vocacional. Cuando hablé con mi pastor acerca del tema, le sugerí tomar las responsabilidades de un obrero juvenil de verano en la iglesia. Trabajaría con los alumnos de 13 a 17 años.

Ese verano se convirtió en el cimiento de una vida de ministerio. Mi trabajo de verano puede haber sido algo de poco valor para nuestra pequeña iglesia rural, pero para mí significó algo grande.

En mis años de niño y de adolescente, acumulé experiencia en el ministerio y participé en oportunidades en la iglesia rural que probablemente no hubiera encontrado en ninguna otra iglesia. Mi disposición y necesidad de tener experiencia creó una situación de ganar-ganar a la vez que usaba mis dones. Obtuve entrenamiento práctico, y la iglesia recibió ayuda entusiasta y energética en las áreas donde más se necesitaba.

Hay ocasiones en que nos olvidamos lo importante que es invertir en el futuro de nuestras iglesias permitiendo que los niños y jóvenes participen en el ministerio. Para una iglesia grande, urbana o suburbana con mucho personal y voluntarios, esta inversión se puede hacer intencionalmente, y priorizarla. Para la pequeña iglesia rural,  es necesario permitir que ministren los niños y jóvenes pues duplica el equipo de voluntarios

Durante toda mi niñez, nuestra iglesia nunca llegó a tener más de 100 miembros. Aunque era pequeña en número, se convirtió en mi mejor oportunidad para ejercitar y desarrollar mis dones. Se convirtió en el lugar que avivó “la llama del don de Dios” (2 Timoteo 1:6).

DISCUSIÓN DE GRUPO:

[1]  ¿Recibiste oportunidades de ministrar a una edad temprana?

[2] ¿Involucra activamente  tu iglesia a los niños y jóvenes en el ministerio? ¿Por qué sí o por qué no?

[3] ¿Cuáles son los beneficios de permitir que los niños y jóvenes ejerciten sus dones a una edad temprana?

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