Cuando la Niebla se Disipa

Cualquiera que haya manejado en condiciones de niebla, entiende que el 3 por ciento de las muertes relacionadas con el clima en los Estados Unidos, ocurren como resultado de la niebla, según la Administración Federal de Carreteras. He conducido sin ver bien en más de una ocasión. Después de todo, vivimos en una ciudad con niebla ocasional y tormentas de nieve. Conducir a ciegas no es seguro ni divertido. Hay conjeturas, ojos entrecerrados y suposiciones involucradas al manejar en la niebla.

Algunas personas viven en la niebla. Podría ser la niebla de la depresión, la discordia, la confusión o incluso por medicamentos recetados que afectan la mente. Cualquiera que sea la causa, es difícil conducir o vivir en la niebla. Se siente un gran alivio cuando la niebla se disipa. La vista y la claridad son hermosas. “¡Ah!” Es la reacción cuando la niebla se levanta; “¡Ajá!” Cuando llega la luz.

En el Sermón del Monte, Jesús habló acerca de los beneficios de las personas que dan los pasos correctos hacia Dios (Mateo 5: 1-12). Ellos heredan el reino de los cielos y la tierra, son consolados y satisfechos, reciben misericordia y se vuelven un poco más como aquel en quien tienen fe. En otras palabras, hay beneficios cuando se toman las decisiones acertadas y se dan los pasos correctos.

Una de las Bienaventuranzas, promete un beneficio que no se trata solo de heredar o recibir algo. La promesa para los puros de corazón es claridad y la del tipo más importante: el acceso y la capacidad de ver a Dios. Mateo 5:8 dice: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Ahora sabemos que veremos a Dios claramente en el cielo y vemos esa claridad en el Apocalipsis de Juan. Sin embargo, las Bienaventuranzas son acerca de ser bendecidos en el presente: recibir consuelo, herencia del reino, misericordia y demás. La promesa para los puros de corazón no es otra cosa que la claridad para ver a Dios tal como es, no como quisiéramos que fuera. La opinión vaga y personal sobre Dios o la creencia popular acerca de Dios sucumbe a la realidad de ver a Dios como verdaderamente es para los puros de corazón.

Aquellos que carecen de pureza, nunca verán a Dios, en esta vida, con la pureza y la perfección en la que Él habita. Siempre estarán limitados a tratar de descubrirlo o a adivinar cómo es Él. Sin embargo, cuando una persona es perdonada, ven a Dios como el perdonador. Cuando una persona experimenta el amor de Dios, lo ven como el amante de la humanidad y como alguien amoroso. Vemos a Dios desde la orientación de nuestro corazón. El Rey David lo dijo así: “A los fieles te muestras fiel, a los íntegros les muestras integridad. A los puros te muestras puro, pero te muestras astuto con los tramposos” (2 Samuel 22: 26-27).

Los puros de corazón ven a Dios. No solo lo ven, sino que lo ven tal como es, no como algunos suponen que es. Francamente, esa es la única forma en la que alguien debería querer ver a Dios, como Él es, perfecto, puro y con una voluntad decidida a salvar a su creación.

Solo eso es motivo suficiente para querer buscar la pureza a través del perdón y vivir en santidad. Todo lo demás es un beneficio complementario. Cuando vemos a Dios tal como es, nosotros, como reacción, vemos el mundo tal como Él lo ve: un mundo digno de amor y redención. La niebla nunca permanece para los puros de corazón. Ellos tienen el beneficio de ver a Dios de manera clara y también pueden ver claramente el mundo (tanto bueno como malo) a su alrededor. La pureza hace que la limpieza parezca más limpia y la impureza parezca más impura.

Esta es quizás la experiencia más común de un nuevo seguidor de Cristo. A menudo escucho a nuevos creyentes decir algo al respecto: “Ahora todo está más claro. Siento que las cosas que no tenían sentido ahora lo tienen. Siento como si las prioridades que una vez tuve, ahora están expuestas como intentos imperfectos y fallidos de ordenar mi propio mundo. No sabía que Dios era tan bueno, amoroso y amable. Siento como si mis ojos se abrieran por primera vez en mi vida”.

Cuando la niebla se disipa, la experiencia común es desear conocer a Dios aún mejor y confesar aún más y así tener los ojos más abiertos. Ver a Dios es verdaderamente una manera de vivir bendecidos. Está reservado para los puros de corazón. Si alguna niebla ciega tu visión o tu vida, la invitación es buscar el perdón, la paz de Dios y la santidad. Con eso viene la claridad y la capacidad de ver a Dios tan maravilloso como Él es, con la niebla disipada de la vida.

El Obispo Matthew Thomas ha sido parte activa de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus múltiples ministerios incluyen pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

 

 

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