Concurso Bíblico: La Marca para la Liberación

La liberación es una palabra clave que los competidores bíblicos considerarían “digna de un salto antes de tiempo”. Escuchar “libera-”, habría dirigido mi mente a una serie de frases en el texto, dependiendo de la temporada:

“El nos ha liberado de un peligro mortal, y él nos volverá a liberar. “En Él hemos puesto nuestra esperanza, y él seguirá liberándonos” (2 Corintios 1:10).

“Porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación” (Filipenses 1:19).

“Gracias sean dadas a Dios, quien me libera por medio de Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 7:25, traducción libre).

“Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno” (Mateo 6:13).

“Oren además para que seamos librados de personas perversas y malvadas, porque no todos tienen fe” (2 Tesalonicenses 3:2).

Bienvenidos a la mentalidad de los competidores bíblicos, donde las palabras se cuentan por sílabas y el tiempo de reacción apenas concede el filo del asiento en la competencia.

Pero la competencia es mucho más que eso. Las palabras pueden entrar por los oídos y los ojos, alojarse en el cerebro y salir por la boca después de que las piernas respondan al salto, pero, finalmente, se convierten en parte de nuestra mente, corazón y alma con un propósito: el pre-vaciado de prevención/liberación. Dios nos ha dado una fórmula para eso, y comienza en Su Palabra.

Muchos, como yo, comenzaron por escucharlo de esta manera:

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11, RVR1960Las palabras de David (à la Reina Valera) expresan esta verdad, y luego continúa:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 11:105, RVR1960)

(Sí, esto comienza con el sonido de Amy Grant en mi cabeza a la música de Grant, que compuso con Michael W. Smith en aquella de las más grandes décadas musicales, la de los 80).

Pero la verdad es Dios, quien nos ha provisto de un camino para evitar situaciones de las que podemos tener necesidad de ser liberados, y que usualmente son el resultado de nuestras propias decisiones pecaminosas. El camino es Tu Palabra, Su Palabra.

Si tú puedes evitar la necesidad de ser liberado, ¿lo harías? ¿Cómo entra la Palabra de Dios en tu corazón? ¿lo hace?

Para mí, y para miles antes y después de mí, las competencias bíblicas han sido el conductro para que esto suceda. Mientras que es a la vez un juego como una competencia en la superficie, la obra discipulado y moldeadora de las Escrituras se profundiza con efectos de larga duración, y que a menudo emergen después.

Palabras como: “el Señor disciplina a los que ama” (Hebreos 12:6),, mantuvieron mi actitud bajo escrutinio al enfrentarme con las consecuencias de mis acciones (como mi primera boleta por exceso de velocidad). Palabras como “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyuga” (Hebreos 13:4), guiaron mis decisiones cuando un hombre casado buscaba mis favores. Palabras como: “Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7) me recuerdan que la economía de Dios es diferente que la del mundo. Palabras como: “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (3 Juan 4) enfocan mi perspectiva sobre lo que es lo más importante para mí como madre. Estas palabras sin duda han sido para mí una prevención de crisis, grandes y pequeñas.

Conociendo la Escritura — sea participando en competencias bíblicas, u otras—no hay una panacea, no hay una garantía de que no vayan a venir tiempos difíciles, o de que todas las crisis nos vayan a ser desviadas. Por el contrario, se nos ha advertido de algo diferente: “Asimismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:12). Nos es útil explicar eso, manejar las expectativas en consecuencia.

Sin embargo, puede ser mucho más fácil vivir la vida como Dios la diseñó para nosotros (y evitar algunos tiempos de crisis) si Sus palabras nos son cercanas, y no hay lugar más cercano que la propia mente de uno. Un antiguo concursante bíblico, quien ahora es pastor, escribe:

“Cuando yo asistía a la universidad, en una de las noches más obscuras de mi vida espiritual, cuando yo tenía serias dudas de ni siquiera estar creyendo en la existencia de Dios, cuando me sentía tan deprimido, y no sabía si podría seguir adelante, un versículo pequeño, uno solo, se me vino claramente a mi mente, un versículo que yo memoricé como referencia para mi concurso bíblico: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5). Yo sabía que era la ´voz´ de Dios que estaba hablando. En el momento en que yo no estaba seguro de que Dios fuera real. Dios simplemente me aseguró que Él no se había ido a ningún otro lado, ni lo haría jamás. Pasé esa noche de dudas paralizantes, liberado por la eterna presencia de Dios, y con la ayuda de ese versículo”.

Poner en acción las verdades escriturales es otra manera de ver a Dios efectuando liberación. Cerca de casa. Un concursante bíblico — cuya madre había fallecido y cuyo padre había perdido su empleo, casa, auto y posesiones — terminó siendo un indigente, yendo de acá para allá con parientes, con nada más que una mochila llena de posesiones terrenales. Los consejeros de este joven vinieron a acompañarlo para darle ánimo, mientras que otra familia cristiana le proporcionó un hogar estable, todos preocupándose para que esta persona estudiara la escuela preparatoria, un empleo, y lo más importante, una relación con Jesucristo, enfrentando (lo que es comprensible), momentos de ira a lo largo del camino—una tarea que aún no termina.

Algo más lejos, los concursantes bíblicos Metodistas Libres han enviado grupos y recursos a Kenia, Honduras y las Filipinas, para introducir los concursos bíblicos con los cristianos allá, y premiar sus esfuerzos con fondos para becas que ofrecen oportunidades que cambian vidas, para que los jóvenes continúen con su educación.

“Pero alguuien dirá: ´Tú tienes fe; yo tengo obras´. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”.

Estas palabras de Santiago (2:18), y muchas otras se toman como marcas para traer liberación — espiritual y física — no solo para los que las aprenden, sino para otros en el camino de la influencia.

Comienza con al aprendizaje de las palabras — la Palabra de Dios — y vivir por la promesa de que Su Palabra “no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos” (Isaías 55:11).

Ese deseo es que nosotros vivamos conforme a esas palabras después de aprenderlas. La liberación preventiva es algo para muchos y puede ser también para ti.

 

Laura Christiensen Colbert es la nueva directora (y la primera de tiempo completo) de los Concursos Bíblicos Metodistas Libres. Ella reside en Seattle con su esposo, Jason, y sus hijos: Brennan y Fox. Visita fmchr.ch/lccolberg para apoyar su liderazgo de este ministerio, o ponerse en contacto con ella en lchristn12@gmail.com para tener información sobre cómo iniciar un ministerio de Concurso Bíblico en tu iglesia.

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