¿Cómo lo paso?

Aunque la Biblia celebra la heredad, a la vez distribuye la herencia.

Al menos, esa parece ser la implicación de Deuteronomio 21:15-17. El hijo mayor no lo heredará todo. Él tomará una doble porción. Si hubiere cuatro hijos, el primero tomaría el 40 por ciento y los restantes tres tomarían 20 por ciento cada uno

Aunque esto parezca injusto, debemos considerar que el hijo mayor tiene menos tiempo que sus hermanos menores para gozar de su herencia. Además tiene responsabilidades más grandes que van unidas al hecho de ser el mayor. Su principal responsabilidad es cuidar de sus padres.

Adicionalmente, el mayor recibe una bendición especial. En el caso de Jacob y Esaú, Jacob codició tanto la herencia de su hermano que engañó a su padre, Isaac, para apropiarse de los derechos de la primogenitura de su hermano mayor (Génesis 25:29-34). Ambos recibieron la bendición de parte de su padre, pero había una bendición espiritual adicional a la bendición del primogénito. El padre confirió esta bendición a sus hijos.

Los primeros cinco libros de Moisés hablan de este principio, mismo que sirvió de guía para  las leyes de la herencia cuando los judíos entraron a la Tierra Prometida y para las  futuras generaciones.

En Lucas 12, alguien de la multitud dijo a Jesús, “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo” (v.13).  Jesús respondió, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?” y luego dijo, “¡Tengan cuidado!… Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes (v. 14–15).

Según el libro “Pregunte a Billy Graham: El predicador más querido del mundo responde a tus preguntas más importantes”, Graham escribió en una columna periodística en 1989: “¿Alguna vez has visto que una carroza fúnebre que va al cementerio lleve un remolque  U-Haul detrás de él cargado con los bienes del difunto?”.

Cuando nos vayamos al cielo, lo dejaremos todo.

Cuando tenemos un plan con nuestros bienes, tenemos el control sobre ellos. Un testamento o fideicomiso nos servirá para decidir lo que vamos a hacer con lo que poseemos. Este plan será no solo la solución para nuestra familia, pero nos permitirá también incluir el Reino de Dios cuando devolvemos la porción que le pertenece al Dios que nos prosperó.

Si no tenemos un plan, puede haber fricciones en lo que se refiere a qué miembro de la familia recibe qué posesiones. Un testamento o fideicomiso ayuda a evitar honorarios de legalización, impuestos y  desacuerdos, mientras hacen provisión para la obra del Señor y sus objetivos.

El Pastor Don Bowers de Upland, Calif., es representante regional de la Fundación Metodista Libre.

DISCUSIÓN EN GRUPO:

[1] ¿Sabes de familias que han discutido sobre herencias después de la muerte de un miembro de la familia? ¿De qué forma esta disputa pudo haber sido evitada?

[2] ¿Cómo puede una persona “guardarse de todo tipo de codicia”?

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