¿Cómo Está tu Corazón?

“Me tienen qué operar del corazón”.

Casi no podía escuchar la vacilante voz de mi esposo a través de la línea telefónica. Me estaba llamando desde la oficina del cardiólogo en la Clínica Mayo. Yo me encontraba a 650 millas (1,040 Km.) ayudando a nuestra hija a preparar su boda para la que faltaban cuatro días.

Este capítulo de nuestras vidas comenzó solo cinco días antes de esta llamada. Mike había ido a la oficina del médico para un examen de rutina. Cuando el doctor se dio cuenta de que Mike no había ido a consulta en siete años, después de la queja correspondiente procedió a realizar algunos exámenes rutinarios. Cuando hubo terminado, le dijo: “Regresaré en un momento”, ese momento se convirtió en varios momentos. Al regresar el médico tenía una cita con un cardiólogo, dijo que la válvula mitral del corazón de Mike no estaba trabajando adecuadamente y necesitaba una evaluación. Ese día salimos de allí sorprendidos, pero pensábamos que con algunos medicamentos y ejercicio terminaría el problema. Estábamos lastimosamente equivocados.

El corazón es el órgano que bombea la sangre que sustenta la vida a través de todo el cuerpo. En el magnífico diseño de Dios del cuerpo humano, Él creó el corazón como su centro. Incluso el cerebro no puede funcionar si el corazón no está haciendo su trabajo. Si el corazón es débil, los dedos de manos y pies no pueden recibir de la sangre lo necesario. Si el corazón no lleva la sangre a los pulmones para cambiar las impurezas por el oxígeno que sustenta la vida, las células no podrán prosperar. Sin embargo, mucho antes de que los judíos conocieran todas estas complejidades, el Creador inspiró a los autores de la Escritura a formar el cuadro del corazón como el centro de las emociones, la voluntad, y el intelecto de la persona.

“Al ver el Señor que la maldad del ser humano sobre la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal” (Génesis 6:5).

“Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría, alegría mayor que la que tienen los que disfrutan de trigo y vino en abundancia” (Salmos 4:7).

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8, RVR1960).

Aprendimos mucho durante las siguientes semanas acerca de la diminuta válvula mitral. De igual manera, hay mucho que aprender acerca del corazón del que Jesús estaba hablando cuando se sentó al pie del monte y enseñó sobre las recompensas de un corazón puro.

¿Qué es un corazón puro? ¿Cómo se le debe atender? Los que desea un corazón sano pueden adoptar un régimen de dieta y ejercicio para bajar su nivel de colesterol y fortalecer el corazón mismo. Los judíos aprendieron de las Escrituras a cuidar el interior de sus corazones, guardándolos, examinándolos y adorando a Dios.

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

“¡Aleluya!¡Alabado sea el Señor! Alabaré al Señor con todo el corazón en la asamblea, en compañía de los rectos” (Salmo 111:1).

Los escritores del Nuevo Testamento continuaron en este tema del corazón humano como algo más que una bomba de sangre:

“Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: <<¡Abba! ¡Padre!>> (Gálatas 4:6).

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23, RVR1960).

“Y la  multitud… era de un corazón y un alma” (Hechos 4:32, RVR1960).

El corazón de Mike no tenía bloqueos que pudieran provocar un ataque cardíaco. El corazón puro que Jesús describió sería un corazón que no tendría los bloqueos causados por la idolatría o la falsedad.

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas ni jurado con engaño” (Salmo 24:3-4, RVR1960).

“¿Con qué guardará el joven su camino?  Con guardar tu palabra” (Salmo 119:9-10, RVR1960).

El estado de la válvula de Mike no se podía resolver con dietas y ejercicios. Necesitaba la ayuda de cirujanos y ayuda médica. Las Escrituras nos animan a buscar al Médico de médicos para conseguir un corazón puro.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10, RVR1960).

“Examíname, Señor ¡Ponme a prueba! Purifica mis entrañas y mi corazón. Tu gran amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad” (Salmo 26:2-3).

“Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre” (Salmo 86:11).

Un Corazón que Siente

Hay muchas frases acerca de nuestros corazones emocionales que pueden parecer tontas o preocupantes si se aplicaran a nuestros corazones físicos. Después de visitar a mis nietos, mi corazón se siente pleno. Si reconozco tormentas en las circunstancias que me rodean, pero en mi interior siento paz interior, puedo decir que siento paz en mi corazón. Si escucho noticias acerca de conflictos en algún cuerpo de creyentes que tengo muy cerca de mí, mi corazón sufre, pero ¿Cómo se siente un corazón puro?

Un corazón puro es un corazón contento. Este contentamiento es el resultado de estar totalmente dedicado a la voluntad y los caminos de Dios. El corazón puro no agita amenazante su puño delante de Dios cuando sucede algo que nos es inexplicable; descansa en la soberanía y los propósitos de Dios. La sangre que es bombeada hacia un corazón puro tiene una vitalidad que proviene de ver a Dios—de ver a Dios a través de Su Palabra, a través de Su creación, a través de Su pueblo. El corazón puro es un corazón dispuesto a rechazar mentiras para dividir lealtades.

¿Hay lugar en un corazón puro para “pecados ocultos” o “pecados voluntarios” (Salmo 19:12)? Aunque Mike tenía 49 años, fácilmente hubiera podido pasar por un joven de 30 años. Era el vivo retrato de la salud. Pero si la fuga en esa válvula hubiera quedado sin atender, fácilmente hubiera terminado con su vida en un tiempo máximo de cinco años.

El Espíritu Santo está activo en la vida del creyente, convenciéndolo y guiándolo a la verdad. El corazón puro lo acepta, y responde. El “tiempo de respuesta” seguramente puede hacer una diferencia en la severidad de las consecuencias. La cirugía sería dolorosa, pero mientras más pronto se realizara, mejor la oportunidad de que la válvula de Mike pudiera ser reparada. El retraso hubiera requerido el remplazo, e importantes consecuencias a la larga. El corazón puro no pospone el llamado del Espíritu, de hacerse cargo de la válvula dañada. Dando consejo para ayudar a remover la “fuga” por antiguos abusos que pueden ser intimidantes.

Las personas que trabajan en el programa Celebración de la Recuperación pueden testificar de lo difícil que puede ser la “cirugía” para vencer la adicción. Pero las alternativas son más costosas para las relaciones y para la salud espiritual. Sin ninguna duda, ignorar o rechazar Su voz puede llevar al endurecimiento del corazón y a la muerte espiritual: “Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto” (Salmo 95.7-8, RVR1960)

“¡Dichoso el que teme al Señor! Pero el obstinado caerá en desgracia” (Proverbios 28:14).

“A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, estos tienen endurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios” (Efesios 4:18).

Un corazón puro lo incluye todo.

Tú no puedes tener deliberadamente un corazón puro y una vida impura. No puedes tener un corazón puro y albergar amargura y falta de perdón. No puede existir un corazón puro cuando rehusamos rendir nuestra voluntad a Dios.

La decisión de nutrir un corazón puro nos permite bombear “sangre” espiritual a la mente y al cuerpo. Como una cristiana joven, yo me daba cuenta de lo fácil que era repetir un comercial de cerveza que había escuchado en la televisión. Comencé a poner atención a las letras de las canciones que escuchaba. Tomé la decisión de escuchar música cristiana casi exclusivamente como una manera de alimentar a mi espíritu. No era una decisión por pensar que “toda la música secular es mala”; fue una decisión de sembrar regularmente pensamientos de Dios en mi corazón.

Un Corazón por la Biblia

Otra decisión que podemos tomar para nutrir el corazón puro es literalmente sumergirnos en las Escrituras: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11, RVR1960).

“A toda hora siento un nudo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios” (Salmo 119:20

La nutrición para un corazón puro es la Palabra de Dios. Las “vitaminas y nutrientes” que proporcionan el estudio bíblico y la memorización son componentes claves para ver a Dios. El Espíritu Santo obra a través de la Palabra para llevarnos a una mejor salud espiritual. Aplicar los preceptos de Dios a nuestras vidas es el alimento diario para el cristiano. No existen substitutos.

“Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (Filipenses 4:8).

Si consideramos la guía de Pablo para nuestros pensamientos, ¿qué decisiones debes tomar para nutrir a un corazón puro?

Con la prognosis que recibió Mike, ¿escogerías no someterte a la cirugía? Si el significado es ver a dios, ¿habría personas que no procurarían tener un corazón puro? Infortunadamente, sí.

En la serie de videos, El Proyecto Verdad, Del Tackett cita a dos famosos científicos evolucionistas que reconocen que ciertos hechos actuales no apoyan a la teoría de la evolución, de Carlos Darwin. Mientras Tackett va leyendo sus conclusiones, se puede notar la incredulidad en su voz. Estos científicos han dicho que se necesita más ciencia para descubrir, o universos que encontrar, pues la alternativa sería un Creador, pero esa idea es totalmente inaceptable para ellos. Ciertamente, los ateos no considerarán ver a un Dios que no creen que existe. “Dice el necio en su corazón: ´No hay Dios´” (Salmo 14:1).

Otro grupo que no tendría interés en ver a Dios sería el de aquellos que tienen una idea distorsionada acerca de Él: “El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Estos individuos han escuchado a las mentiras de Satanás y se pierden el verdadero carácter de Dios. Han rechazado la esperanza de salvación, e incluso la idea de que ellos necesitan el perdón de los pecados. Este grupo incluiría a los que creen que ellos deben ganarse su camino al cielo. Ellos incluso tienen que vivir con la pregunta: “¿Qué si veo a Dios y Él me dice que yo no he hecho lo suficiente?”. Se han perdido la luz del evangelio.

Mike pensó erróneamente que tenía un corazón sano, pero pronto las consecuencias hubieran desafiado esa idea. Así, también cuidar las reglas es imitar un corazón puro.  Los que cuidan las reglas dicen que quieren ver a Dios, pero en realidad, lo que quieren es que Dios los vea a ellos. Jesús fue muy directo:

“¡Hay de ustedes, maestros de la ley, y fariseos hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad” (Mateo 23:27:28).

Estos líderes religiosos podían haber tenido buena apariencia, pero Jesús podía ver lo que había en sus corazones. Él sanó a muchos, echó fuera demonios, y perdonó los pecados de los penitentes, pero para este grupo, Él sólo tuvo palabras ásperas: “¡Serpientes!¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán ustedes de la condenación del infierno?” (Mateo 23:33).  El Gran Médico les estaba hablando a ellos, pero ellos no se humillaron para ser sanados.

Aquellos que no van en pos de un corazón puro enfrentarán consecuencias eternas por sus decisiones.

Mike pasó por su cirugía y su válvula fue reparada. Tiene que pasar por revisiones periódicas, diariamente toma medicamentos para su corazón y debe mantener baja su presión sanguínea. Cada año, en el aniversario de su cirugía, le escribe a su doctor y le da las gracias por su hábil trabajo.

¿Qué de ti? ¿Te sometes periódicamente a un examen del corazón? ¿Necesitas un cambio de estilo de vida para mejorar tu corazón? ¿O necesitas que el Gran Médico realice una cirugía?

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” ¡Qué pensamiento tan glorioso!

Janet Hopper es presbítero Metodista Libre, asignada como asistente al Superintendente Mike Hopper, de la Conferencia Norte Centro. Los Hopper han estado casados por 34 añosy han pastoreado iglesias en Indiana, Michigan y Minnesota. Tienen tres hijos adultos, dos yernos y dos nietos.

 

Written By
More from Janet Hopper

Música de Adoración en los Cines

Aún si el nombre Hillsong no te parece familiar, probablemente has pasado...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *