Celebrando la Multiplicación

El crecimiento es inherentemente doloroso. Los recién nacidos sollozan durante la noche cuando sus dientitos les están brotando. Los adolescentes necesitan horas extra de sueño, y de vez en vez algún cambio de actitud cuando están creciendo rápido. Sin embargo, estos ejemplos palidecen cuando se les compara con el acto final de la multiplicación.

Todas las mujeres que hayan experimentado un alumbramiento pueden afirmar que la multiplicación es dolorosa, incluso torturante, pero vale la pena cada paso del proceso de parto. La inversión que hace una madre en la multiplicación es total. El trabajo de parto no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso que tarda meses dándose a sí misma a una nueva vida.

Los ministerios de la multiplicación en, y por medio de la iglesia local son un proceso envolvente que involucra dolor, pero al final abre paso a un gran gozo.

Si vamos a tener éxito en la multiplicación de ministerios por medio de la iglesia local, debemos reiniciar el enfoque de nuestras vidas, de la procuración de objetivos personales egoístas a la búsqueda de Cristo y Su Reino desinteresadamente. Ya no vamos a pelear por lo que consideramos nuestro. Vamos a luchar por lo que realmente perdura. Nuestra única meta es conectar más y más personas a una vida salvada y transformada en Cristo Jesús.

Los miembros de la iglesia primitiva dieron libremente de su dolor, preferencias y posesiones más preciadas a fin de engendrar a nuevos creyentes. Ellos calcularon el costo, y habiendo experimentado una nueva vida en sí mismos no se detuvieron ante nada para multiplicar la visión. Respondieron a, y se asociaron con el Espíritu Santo viviendo vidas de sacrificio por el reino. El resultado fue que algunos fueron salvos en sus mismos pueblos, congregaciones completas fueron formadas en otros lugares vecinos, y el evangelio de Cristo fue puesto en trayectoria para llegar a los confines de la tierra.

Nosotros tenemos el mismo llamado.

El día de hoy, el llamado de Jesús a venir y dar nuestras vidas se extiende en forma tan brillante como nunca. Sus palabras siguen siendo esos desafíos tan diáfanos como siempre ante nuestros egoísmos. Cristo nos llama a ser como Él. Enfocados a construir puentes sobre el abismo que existe entre un mundo quebrantado y un Dios santo. Debemos sentir en nuestros huesos la urgencia de la iglesia primitiva. Debemos señalar el camino a Jesús el Salvador.

Su promesa de producir una cosecha de almas por medio de nuestra obediencia es lo que nos impulsa hacia adelante.

Joe Wickman es el pastor designado de New Life Vestal (Nueva Vida Vestal), que será inaugurada en este año en Vestal, Nueva York. Visita joewickman.com para ver más de sus escritos.

PARA DISCUSIÓN EN GRUPO:

[1] ¿Está dispuesto a dejar que Cristo utiliza como multiplicador en Su Reino?

[2] ¿Cómo es su iglesia multiplican discípulos, líderes, grupos e iglesias?

[3] ¿Cómo se puede entrar en el proceso de la multiplicación?

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