Aprendiendo a los Pies de Jesús a Enseñar a Otros

“—Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas…

María ha escogido la mejor, y nadie se lo quitará.” (Lucas 10:41-42).

Mi comunidad misional de discipulado de 11 mujeres líderes se reúne los miércoles. Compartimos nuestras vidas y nos estimulamos al amor y a las buenas obras. Cada mujer en nuestra comunidad fue escogida cuidadosamente por Dios e invitada después de mucha oración. Muchas vinieron con memorias de experiencias negativas en varias iglesias y lucharon por sentirse verdaderamente aceptadas. Mientras compartimos nuestros viajes espirituales, lo bueno y lo feo, Jesús trae sanidad. Las mujeres descubren su valor y propósito.

La comunidad incluye a Kathy, quien exclamó una noche: “¡Somos como los discípulos con Jesús. Él nos está enseñando y entrenándonos para ser Sus misioneras!  Exactamente.

En el tiempo de Jesús sólo los hombres estudiaban las Escrituras. Ellos aprendieron de rabinos (maestros). El estudiante de un rabino aprendió al seguir, escuchar y observar su vida. Las mujeres no estaban entre los discípulos de un rabino. Las reglas culturales no lo permitían.

Jesús siguió la intención de Dios más que las normas culturales. Él vino a restaurar el diseño original, el cual incluía a hombres y mujeres. Él tuvo a varias mujeres entre Sus seguidores, incluyendo a algunas que lo apoyaban con sus propios medios — como María Magdalena, Juana y Susana. (Lucas 8:2-3). Jesús no sólo usó mujeres como donantes; Él las honró. Las mujeres fueron parte de la solución y fueron consideradas dignas. ¿Quieres pruebas? Sólo ve la genealogía de Jesús (Mateo 1:1-16).

Jesús enseño a mujeres. Un notable ejemplo es María. Cuando su hermana quiso ayuda en un trabajo “normal” para las mujeres y reclamó a Jesús — aparentemente asumiendo que Él apoyaría  su petición y reforzaría las normas culturales — Él sorprendió a todos. Jesús dijo a Martha que la elección de María de ser discípula era la mejor elección.

Pudiera parecer que Él solo la elogió por escoger adorar y aprender de Él. De cualquier manera aprender de un rabino era como aprender a enseñar. Jesús no fue indulgente con María. Él la elogió por aprender. Él esperaba que ella aprendiera y que en reciprocidad, pudiera enseñar a otros.

Aprendiendo para pasarlo

Es la meta para todos los discípulos — hombres y mujeres. Si Jesús demostró esto con alguien a quien la cultura consideraría inadecuado para enseñar, entonces ¿cuánto más se aplica esto al resto de nosotros? Todos los cristianos somos discípulos de Jesús. Nuestra tarea es aprender todo lo que podamos de Jesús, seguirlo y aplicar sus lecciones en nuestras vidas.

Él nos comisionó  “vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes (Mateo 28:19-20). Él nos envió en Su autoridad y nos asegura que Él estará con nosotros siempre.

¿Entonces que estamos haciendo? ¿Estamos aprendiendo y pasándolo?

¿Pueden ayudar 5 dólares?

Kathy, la líder misional que descubrió que somos como los discípulos, aprendió como Dios la enseña a seguir las indicaciones del Espíritu Santo. Después de una discusión comunitaria acerca del trabajo del Espíritu Santo para demostrar el amor de Jesús, Kathy quiso que Dios la enviara. Se sintió excitada y un poco asustada. ¿Cómo haría este trabajo?

Un día al salir de una tienda, escuchó una voz decir “¿Pueden ayudar 5 dólares?”

Kathy miró a su alrededor para ver quien hablaba pero no vio a nadie. Al caminar hacia afuera, escuchó la misma pregunta de nuevo: “¿Pueden ayudar 5 dólares?”

De nuevo observó a su alrededor  pero no vio a nadie. Cuando llegó a su automóvil, vio a un joven como de 20 años pasar cerca de su espacio de estacionamiento.  Él la puso nerviosa y rápidamente entró su automóvil. Cuando cerraba la puerta de nuevo escuchó las palabras, “¿Pueden ayudar 5 dólares?”

Entonces supo que el Espíritu Santo le estaba hablando, pero ¿qué quería decir? Se dio cuenta que el joven era la única persona en los alrededores. Miró en su cartera y descubrió que tenía ¡exactamente 5 dólares!

Decidió escuchar la voz del Espíritu Santo y no tener miedo. Se aproximó al joven y bajo la ventana de su automóvil. Vacilante preguntó: “¿pueden ayudar 5 dólares?”

El rostro del joven se iluminó. Puso su mano sobre su corazón y dijo, “Dios le bendiga. Tengo tanta hambre”.

Kathy le dio el dinero y se fue manejando complacida. El Espíritu Santo le había hablado. Había experimentado a Dios en acción. El siguiente miércoles excitada platicó la historia a su grupo y celebraron con ella. Ella aprendió de Jesús, actuó en la enseñanza y ahora enseña a otros acerca de su experiencia.

Henriët Schapelhouman, una pastora de la Conferencia Pacific Northwest, es presidenta del Instituto Semper Vita y autora de “The Story Lives (La Historia Vive),” thestorylives.com.

DISCUSIÓN EN GRUPO:

[1] Lee lucas 10:38-42. ¿Eres como María o como Martha?

[2] ¿Enseñas a alguien más? ¿Es Dios quien te guía?

[3] ¿Espiritualmente hablando, estás demasiado lleno o demasiado vacío? Dependiendo de tu respuesta, ¿qué harías para hacer lo correct

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