Amando a Dios y Creando Esperanza

Un enfoque en la oración y el amor obligó a la Iglesia Metodista Libre “El Crucero” a transformer su casa pastoral vacante en un refugio de emergencia para personas indigentes en el Condado Shiawasee, Michigan, y no pasó mucho tiempo para que se esparciera la noticia. Los esfuerzos de Crucero, de establecer la Casa de Esperanza rápidamente se ganó un galardón de un grupo comunitario, y buena cobertura de los medios noticiosos de la región.

Sin embargo, los líderes eclesiásticos no buscaban publicidad. Sólo trataban  de poner en práctica Mateo 22:35-40, Marcos 12:28-34, y Lucas 10:27.

“Nuestro versículo clave es los dos mandamientos: ama a Dios y ama a tu prójimo como a tí mismo” La Pastora Lisa Lahring dijo: “Eso no es sino nuestro fundamento total”.

Antes de que siquiera la Casa de Esperanza recibiera su primer inquilino, la Coalición de Indigentes del Condado de Shiawasee concedió al albergue su reconocimiento de Creando Esperanza el 12 de noviembre. El premio coincide con el Mes de Concientización de la Indigencia, y la Coalición seleccionó la Casa de Esperanza “en reconocimiento por su apoyo a la comunidad por medio de la aceptación de la necesidad, valoración de la situación, y construir esperanza”. El galardón llegó como una sorpresa a los miembros de la pequeña pero creciente congregación en Durand, Michigan.

“Yo me sentí como muy sorprendida, porque ni siquiera habíamos empezado”, dijo Lahring “Sentimos una gran humildad. Nos sentimos honrados. Queremos servir, pero lo principal es que queremos que se corra la voz de que hay necesidad de albergues para indigentes. Existe necesidad de prevención de la indigencia”.

El Crucero pasó por el proceso de recalibración de la denominación en 2018, y de enero a abril, los sermons de Larhing estuvieron enfocados en la oración. Lahring dijo que los miembros de la congregación pasaron por un relanzamiento mientras leían el libro “Relanzamiento: 20 caminos hacia una Vida de Oración Consistente”, por Bob Sorge (quien escribió el artículo de Puntos de Contacto en esta edición), y, unos meses después, el Crucero recibió a Brett Heintzman, del Ministerio Nacional de  Oración.

“Yo sé que la oración es la clave absoluta para todo lo que hacemos”, dijo Lahring, también enfatizamos la decision de “llevar la iglesia a la confesión y al arrepentimiento”.

La congregación del Crucero reconoce de primera mano que la indigencia no es solo un problema de las grades ciudades. En las áreas rurales y pueblos pequeños como Durand (3,400 habitantes), la gente también pierde su vivienda.

Eso fue lo que sucedió con John y Dena, de Crucero, quien anteriormente recibieron ayuda de la iglesia después de la pérdida del trabajo de John por una enfermedad. John y Dena ahora disfrutan de vivienda, y John ayudará a otros que enfrentan la indigencia por medio de la supervision de Casa de Esperanza.

Lahring dijo que la Casa de Esperanza no es el albergue típico para indigentes, con muchas camas y abundante personal en el lugar. La casa es un refugio temporal de emergencia.

“Es como una casa de renta sin cobrar renta”, dice Lahring: “No vamos a tener empleados, pero sí la vamos a supervisar”.

La Casa de Esperanza no está diseñada para ser una vivienda de larga duración para nadie.

“Queremos asegurarnos de que su meta sea una vivienda permanente”, dijo Lahring, quien añadió que la Casa de Esperanza es para personas que actualmente están en la indigencia, no para personas o familias que quieren un lugar mejor para vivir. “Queremos asegurarnos de que beneficiamos a alguien que necesita un techo para guarecerse”.

En años recientes, la Iglesia Metodista Libre – USA ha destacado una prioriad estratégica para la “participación efectiva” por medio de “una relación mutuamente beneficiosa” con “ministerios de una mentalidad similar”. El Crucero ha hecho exactamente eso al desarrollar una colaboración con la Confraternidad Metodista Libre, una iglesia interdenominacional en Durand, que proporciona apoyo espiritual y físico a Casa de Esperanza.

“Los miembros de su congregación se han acercado y han servido como voluntaries para que la casa esté lista”, dijo Lahring

El Pastor de Luz de Fe, Don White y su esposa Debbie, sirven en el comité de refugio, y están dispuestos a dar consejería si es necesario. Un trabajador social de Crucero también es parte importante del comité de Esperanza.

“Nos reunimos como cuerpo de Cristo. No es por mí. No es por mi supervisor”, dijo Lahring. “Es por todos juntos, reuniéndonos para poder ayudar a las personas por medio del amor de Jesucristo”.

La Casa de Esperanza no es sólo para proteger a las personas del frío.

“Nuestra visión es ayudar a restaurar la esperanza en medio del caos de la indigencia por medio del amor de Cristo”, dijo Lahring, quien enfatizó que las personas tienen necesidades fisicas, mentales y espirituales. “No se trata solo de la vivienda, sino de todo el ser”.

Además de refugio, los indigentes también necesitan transportación, alimentos y ropa, y también pueden necesitar vencer las adicciones, fijar metas y aprender cómo organizar un presupuesto.

Los periódicos de la region han dado cobertura a las varias etapas de Casa de Esperanza. La Argus-Press en Owosso, Michigan, proporcionó cobertura a fondo con la reportera Sally York, en su artículo del 29 de noviembre titulado: “Los miembros de Congregación de Durand consideran el albergue como un ministerio”.

Lahring recibió el llamado al ministerio a fines de los años 90. Comenzó como pastora asociada de Crucero en 2009 mientras trabajaba bivocacionalmente como enfermera, y quedó como pastora principal en 2013. Como ya tenia su propia casa, no tuvo que residir en la casa pastoral, por lo que se pudo utilizar como la Casa de Esperanza”.

Uno de los catalizadores para la apertura del refugio fue una subvención ministerial de la Conferencia del Este de Michigan que sirvió para fondear la renovación de la casa pastoral. Lahring expresó su reconocimiento por el apoyo del Superintendente Brad Button.

El Crucero se está convirtiendo rápidamente en una congregqción intergeneracional con personas de diferentes edades que ministran juntas. Este verano pasado, la iglesia alojó un jardín comunitario que fue supervisado por dos de los miembros con edades de casi treinta años.

“Ellos se llevaban el producto que nosotros cosechábamos y recorrían el pueblo con él y dándoselo a las personas”, dijo Lahrin, quien añadió que una pareja de quienes habían recibido el productro habían comenzado desde entonces a asistir a la iglesia.

“Incluso si piensas que tu iglesia es demasiado pequeña, no pienses que estás descartado. Dale Woods [un Pastor y misionero Metodista Libre] lo explicó mejor: “Nosotros no pensamos que son problemas. Pensamos que son oportunidades´”, Lahrin dijo: “Con Dios, eso no es imposible”.

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